“Ojos Indígenas” un gratificante regalo de la naturaleza

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PURA VIDA.  Una explosión de vida silvestre se puede apreciar en el área protegida del parque ecológico “Ojos Indígenas” de la Fundación del Grupo PuntaCana, un lugar visitado por cientos de turistas que disfrutan de los atractivos naturales del lugar.

PUNTA CANA, provincia La Altagracia. La reserva ecológica “Ojos Indígenas”, un espacio natural celosamente protegido por la Fundación del Grupo PuntaCana, atrae a cientos de visitantes que llegan de todas partes, en cualquier época del año, para disfrutar de este fascinante lugar saturado de belleza y armonía, y recorren los senderos señalizados en el bosque, toman un refrescante baño en uno de los “ojos” de aguas cristalinas que brota de las entrañas de la tierra, escuchan el trinar de las aves o simplemente se acomodan y guardan silencio.
Algunos visitantes siguen el consejo de los recientes estudios científicos, que aseguran que no solo es hermoso escuchar los sonidos musicales que emiten algunas aves, sino que además se están utilizando en muchas formas sorprendentes. ¿Puede el canto de un ruiseñor ayudar a un estudiante a pasar un examen, o el de un mirlo convencernos de abrir una cuenta en el banco? Los expertos en sonido creen que sí. En el Parque “Ojos Indígenas” cada visitante lo disfruta a su manera.
En este paradisíaco lugar que se ha preservado a través del tiempo hay 12 impresionantes manantiales naturales que surgen de las entrañas de la tierra, reservorios de agua natural, limpia, transparente, que las personas pueden contemplar la serena belleza, bañarse para mitigar el sofocante calor o caminar por el sendero y conocer el resto de los “Ojos indígenas”. En algunos hay peces de agua dulce, especialmente tilapias, e hicoteas.
Cada “ojo indígena” tiene su nombre: “Corocote”, “Inrirí”, “Guamú”, “Guácara”, “Juey”, “Burén”, “Yocachú”, “Bayguá”, “Yauya”, “Casiba”, “Jaguar” y “Turey”. Son 12 en total. “Guamú” es el más grande, mientras que “Juey”, es el más accesible. Estos nombres están asociados con personajes taínos, que habitaban esa zona la Isla Hispaniola.
En algunos hay peces de agua dulce, especialmente tilapias Jicoteas y pequeños camarones. El estudio, la compilación y nombres de cada “ojo indígena” es de la autoría del historiador Frank Moya Pons.
Zonas de vida. Las zonas de vida en esta parte del territorio nacional preservan bosque húmedo, subtropical, boque seco subtropical y el bosque de transición en los que se conservan especies nativas, específicamente Copey, Guayiga, Almácigo, Gri-Gri, Vera, Bayahonda, Caoba, Coco, Uva de Playa y Palma Cana.
Por la alta porosidad del subsuelo, no existen ríos ni arroyos. El agua es dulce y transparente. Muchos visitantes que recorren el sendero, debidamente señalizado, aprovechan para refrescarse durante horas en estas piscinas naturales en medio de la vegetación, especialmente en “Juey”, que es la más accesible.
Los visitantes pueden apreciar una gran variedad de aves. Incluso, se ha destinado un observatorio para estos fines. Muchas de ellas son endémicas del Caribe. También hay una interesante variedad de reptiles y anfibios, especialmente lagartos, iguanas rinoceronte y culebras. La gama de hábitats dentro del área protegida es variada, rica e impresionante. Una explosión de vida silvestre se puede palpar en el lugar.
Jake khell, vicepresidente de la Fundación Grupo PuntaCana, refiere que “los fundadores de Grupo Punta Cana, Ted Kheel y Frank Rainieri fueron pioneros cuando comenzaron a realizar planes de desarrollo para su extensa propiedad en la región Este de la República Dominicana.
Declararon voluntariamente un área protegida privada de más de 600 hectáreas y crearon una fundación para el manejo del terreno.
Según Khell, los socios reconocieron desde temprano el potencial de la reserva y entendieron que la rica diversidad de especies en el área se podía convertirse en un atractivo único para sus futuros huéspedes, visitantes, y propietarios”.
Comentó que en varias ocasiones, a través de los años, rechazaron ofertas de vender la reserva para la construcción de villas privadas. “Hoy en día, la Reserva es un área protegida privada que sirve para investigación científica, conservación de especies, y recreación de los visitantes.
La Reserva está rankeada como uno de los atractivos más reconocidos y visitados por turistas que visitan a Punta Cana en cualquier época del año.
“La Reserva significa muchas cosas para muchas personas. Es un bosque que sirve de hábitat para especies endémicas del país. Es un sitio con senderos y manantiales donde las personas pueden disfrutar de la naturaleza y sentir paz. Y es un lugar donde nuestros socios universitarios pueden realizar investigaciones científicas”, comentó Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana.
“La Reserva Ecológica Ojos Indígenas es de los pocos ejemplos de manejo sostenible de un área protegida en el país y el ejemplo está llevando a cabo el sector privado, especialmente en un país donde más del 25% del territorio nacional esta ‘protegida,’ pero son parques en papel solamente. No tiene guardias, no se ha creado senderos ni instalaciones para el disfrute de los visitantes. Se permite la explotación ilegal de los parques para agricultura y extracción de recursos, pero no se invierte para protegerlos”.