Once países de AL llaman acoger a los venezolanos

Venezuelan migrant Francy Rodriguez, 26, who worked in accounting in Venezuela and now cleans homes in Peru, waits in line outside her embassy in Lima, Peru, Tuesday, Sept. 4, 2018. Rodriguez, a mother of a 2-year-old who moved to Lima at the start of the year, said she can't afford to pay someone to watch her daughter while she works as a maid, so is returning home where she has family. (AP Photo/Martin Mejia)
Venezuelan migrant Francy Rodriguez, 26, who worked in accounting in Venezuela and now cleans homes in Peru, waits in line outside her embassy in Lima, Peru, Tuesday, Sept. 4, 2018. Rodriguez, a mother of a 2-year-old who moved to Lima at the start of the year, said she can't afford to pay someone to watch her daughter while she works as a maid, so is returning home where she has family. (AP Photo/Martin Mejia)

El encuentro regional de Quito sobre la emigración venezolana concluyó ayer con una declaración de voluntad por parte de once países participantes a seguir acogiendo emigrantes dentro de un sentido de “hermandad” y “solidaridad”, pero también dentro de la “seguridad” para las sociedades receptoras.
El documento “contiene la voluntad de todos los Estados participantes en seguir acogiendo con los brazos abiertos a todos los que vienen enfrentando una difícil situación en su país”, anunció al concluir la reunión el representante peruano, César Bustamante.
Director general de Comunidades Peruanas en el Exterior y Asuntos Consulares, Bustamante destacó que se seguirá prestando asistencia a aquellos que “buscan encontrar la acogida de nuestra comunidades, de nuestra sociedad, en términos de hermandad y solidaridad”.
El encuentro, que reunió a representantes de 13 países, incluido República Dominicana con carácter de observador, según fuentes de la Cancillería, terminó ayer en Quito con la firma de una declaración de intenciones por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.
El que es el primer encuentro de estas características y alcance no contó con la participación de Venezuela, pero sí de la de la Bolivia que, según la Cancillería, no puso su firma al documento. Tampoco lo hizo República Dominicana por su carácter de observador.
En la sesión de cierre, Bustamante se mostró confiado en que “todos hemos cumplido con nuestra labor, todos (..) hemos aportado y nos vamos seguro de haber evaluado adecuadamente la situación, de haber diseñado líneas de acción para poder gobernar esta migración masiva al sur y, la grave situación humanitaria”.
La declaración también “exhorta al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela para que tome de manera urgente y prioritaria las medidas necesarias para la provisión oportuna de documentos de identidad y de viaje de sus nacionales”, según el texto difundido. Y menciona entre ellas la concesión regularizada de “cédulas de identidad, pasaportes, partidas de nacimiento, partidas de matrimonio y certificados de antecedentes penales, así como de las apostillas y legalizaciones que fueran requeridas por sus ciudadanos en vista de que la carencia de tales documentos ha generado”.
Se trata de una exigencia destinada a garantizar la seguridad de los emigrantes, evitar el tráfico de personas, la violencia sexual contra los emigrantes y la xenofobia, pero también destinada a garantizar la seguridad de las sociedades de acogida. El representante chileno, Raul Sanuhueza, reconoció en ese sentido que le habría gustado “ir un poco más allá” en la declaración.