Otra desgracia para Haití que nos atañe directamente

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS

Con la finalidad de concienciar a las autoridades dominicanas sobre la peligrosidad que encarnan los alumbramientos de haitianas en nuestro territorio, escribimos dos entregas; una en el mes de enero y la otra, la semana pasada, en los cuales enfocábamos tangencialmente el problema que estos partos significan, ya que los mismos constituían una irrupción sedentaria pero agresiva, del territorio dominicano, mediante el procedimiento que denominamos “reproducción por la vagina”.
En nuestro país, los gobernantes, legisladores, políticos, sociedad civil o simplemente ciudadanos comunes, no le otorgan la importancia que debería suscitar, las denuncias, quejas o situaciones que con frecuencia se presentan en la prensa diaria, los reportajes o las redes sociales que repiten a la saciedad, que debemos prestarle atención a la situación haitiana, en especial, impedir que sus ciudadanos crucen olímpicamente la frontera, sin que los llamados a evitar esa situación, en muchos casos, por coimas se convierten en cómplices y protectores.
A raíz del terremoto que devastó a Haití en enero de 2010, una entidad denominada “Médicos Sin Fronteras” (MSF), instaló dos centros médicos para atender a las haitianas embarazadas, uno de ellos en el populoso barrio de Delmas, donde el equipo médico atendía unas 500 pacientes por mes. Este hospital se había convertido en el principal de referencia para mujeres embarazadas y solo en el año 2017, nacieron en sus salas unos 4,580 bebés, de los cuales, aproximadamente 2,500 recibieron atenciones en cuidados intensivos, realizándose además, 1,900 cesáreas.
La directora de MSF, Michelle Chouinard, visiblemente consternada expresó, que el programa era por cinco años, pero que debido a la precaria situación del pueblo haitiano, cuyos ingresos per cápita es posiblemente el más bajo de América, se decidió prolongarlo por dos años adicionales, los cuales al cumplirse el 15 de julio, decidió en los próximos días cerrar de manera definitiva, una vez todos los internos, tanto mujeres como recién nacidos que permanecen ingresados, sean dados de alta.
La doctora Chouinard afirmó que la decisión del cierre del hospital es definitivo. Esto significa, que más parturientas enfilaran sus pasos hacia la “tabla de salvación”, República Dominicana, que también deberá afrontar estoicamente una de las tasas más elevadas de embarazos en América. Un tanto a nuestro favor es, que el 49% de los partos de las haitianas, de acuerdo a cifras de las Naciones Unidas, son atendidos por comadronas.
Este cierre conlleva la mala nueva de la terminación de los partes en el hospital MSF, en donde una paciente con cinco meses de embarazo, se quejó amargamente de que no tenía dinero para ir a un centro hospitalario y se lamentaba que la unidad cerrada estaba muy limpia, con excelente atención y sobre todo era gratuita.
En esa entrega anterior denunciábamos que el gobierno francés y el canadiense estaban construyendo viviendas para ciudadanos haitianos en la zona de Boca Cangrejo, Puerto Plata; así como, el anuncio de que sería construido frente a la Base Aérea de esa misma provincia, un centro hospitalario pediátrico para atender a las haitianas. Hasta ahora, que tenemos noticia, el flamante e inexperto Canciller Miguel Vargas Maldonado, un político a tiempo completo, no ha expresado: “esa es una violación flagrante de nuestro territorio” con lo cual, le hace el juego a los países que como los Estados Unidos de América, Canadá, Francia y hasta Venezuela por la ayuda de Pelión al Libertador Simón Bolívar, apoyan que el país reciban los pobladores calamitosos de Haití y hasta ahora, no lo han expresado oficialmente, pero esa es la última intención, “que se fusionen ambas Repúblicas para terminar con las migraciones por embarcaciones u otros medios muy arriesgados.
Somos de opinión, que si no se toman decisiones a nivel oficial por parte del Gobierno, los ciudadanos comunes debemos empoderarnos y exigir por la vía que fuere, la terminación de la agresión desconsiderada contra el territorio de la República, cuyos permisivos militares fronterizos contribuyen al aumento del caos y la depredación. El Canciller, so pena de al menos ser interpelado, debe accionar inmediatamente y mostrarle al mundo, que todavía somos un país independiente. Cuánta falta hacen Luperón, Salcedo, Duvergé y hasta Pedro Santana.


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