Otra vez el Fondo Monetario Internacional

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Ante cada visita de misiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) economistas, políticos y sabios se preguntan ¿cuáles restricciones nuevas impondrán al país?
Desde siempre los países económicamente desarrollados y militarmente poderosos, han impuesto sus leyes, sus puntos de vista, sus propósitos y han dirigido las relaciones con los demás bajo esquemas de dominación asfixiantes.
José Martí denunciaba que los países de la América debajo del río Bravo habíamos copiado instituciones propias de otras sociedades, con distinto origen y desarrollo y atribuía a las mismas un divorcio entre la realidad de los pueblos del continente y los organismos creadas para el desarrollo de su vida organizada.
Esos mecanismos internacionales tienen como única misión forzar a los países dependientes a que acepten políticas que les convienen a los poderosos, a los titiriteros.
El FMI tiene sus recetas con limites en el endeudamiento de los gobiernos con las instituciones de crédito internacionales que ellos dominan para su único beneficio, aunque se pinche el demonio y toda su compañía.
La camisa de fuerza que significan, por un lado, el efecto demostración de los avances de que disfruta la sociedad desarrollada, que ponen precios a nuestros productos de exportación y nos cobran bienes, servicios y préstamos a las tasas que nos imponen, nos dictan la forma de vivir el cómo, el cuándo, el porqué, el dónde.
Esa conducta de policía económico con una actitud y una acción de rigidez, de imposición en materia de relaciones bilaterales y multilaterales ha dejado muy negativas secuelas.
La misión más reciente del FMI, según lo publicado, recomendó poner en ejecución un fuerte ajuste fiscal para garantizar la sostenibilidad de la deuda.
“Ese importante ajuste, continúa la información periodística, deberá estar sustentado en una reforma tributaria que logre ampliar la base, simplificar y hacer más equitativo el sistema impositivo que se aplica en República Dominicana”.
En una palabra: más impuestos, a más gente para pagar la deuda externa e interna creada por los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, cuyo destino incierto y no explicado, permite pensar que una buena parte de ella pasó a engrosar los insaciables bolsillos de muchos de sus dirigentes quienes, como si fuésemos el mismo Creso, quien convirtió en oro todo lo que tocaba, son hoy los representantes más recientes del empresariado nacional.
Al Fondo Monetario Internacional y a sus dueños no les importa cuánto tienen que hacer los países dependientes para que les paguen lo que les deben.
De ahí que sus imposiciones han producido centenares de muertos en República Dominicana y en Venezuela, por ejemplo, durante los gobiernos de Salvador Jorge Blanco y Carlos Andrés Pérez. Al Fondo no le importa, lo que le importa es cobrar… y lo hicieron.
La alerta está advertida. Nada más.