Otro tiempo

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Lejos de la alabanza o la obsecuencia, sin pretensión de acercarse al trabajo de historiadores, vale el aserto. La ausencia de los liderazgos dominicanos, que marcaron una época, incide en la identidad del colectivo. Es otro momento, quizás otro tiempo. La longevidad de dos de ellos, además, comprometió generaciones. Desde antes del año 1930, cuando comenzó la tiranía, Joaquín Balaguer y Juan Bosch, estuvieron. Despuntó el siglo XXI y también estaban. José Francisco Peña Gómez, pertenecía a una generación distinta, con otra leyenda a cuestas. Cuando nació, 1937, ya Balaguer y Bosch tenían presencia, influencia. Bosch escribía, corregía, gestaba la fundación del PRD. “La Mañosa” fue publicada en el 1936. Su talento mortificaba al tirano, tanto, que “el jefe”, a través de Mario Fermín Cabral, le ofreció una diputación. La oferta fue alerta y el hijo de Don José y Doña Ángela se las ingenió para salir del país. Logró escapar y comenzó su andanza que culminó luego de 23 años. Balaguer entonces, 1937, era subsecretario de Relaciones Exteriores, orador, burócrata paciente, y la aldea reconocía su talante poético, estrenado con aquel recuento adolescente del odio, plasmado en su Tebaida Lírica. El 30 de mayo 1961, Balaguer era presidente, Bosch militaba en el partido por él creado, tenía prestancia política e intelectual fuera del país y Peña Gómez era locutor, profesor, con estudios de ciencias políticas. Pronto sería uno de los jóvenes admirados por Don Juan, como reza la dedicatoria de “Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana”-1964- “A JF Peña Gómez y en él, a la juventud del pueblo, semilla de la esperanza en la tierra dominicana. ”Después del tiranicidio, Bosch, Balaguer y Peña Gómez, ocupan el escenario político. Apabullan, deciden, pautan, yerran. Como mandantes, mandatarios, persecutores, perseguidos. Hacedores de pactos, propiciadores de rupturas y conflictos determinantes para la construcción democrática.
Bosch gana las elecciones del 20 de diciembre de 1962. El triunfo aparejó el golpe de septiembre. Consecuencia de la asonada, gobiernos de facto, guerra, intervención de EUA y el inicio de la era Balaguer. La violencia se ocupó del exterminio de liderazgos emergentes. El relevo tradicional fue sofocado por la impericia y por las pugnas entre pares. La pausa 1978-1986 preparó el retorno de Balaguer. El PRD, dividido, asiste a sucesivas y cuestionadas elecciones. Peña Gómez no logró la presidencia.
A partir del 1996 es otra la caligrafía política, empero, la impronta de los tres grandes estuvo presente. Con 94 años e indemne su afán de poder, Balaguer fue candidato en el 2000. Todavía era referente. Mito y realidad. Consulta obligada para aliados y adversarios. Su casa fue altar, pila bautismal. Murió en el 2002. Peña Gómez falleció en el 1998 y Bosch, en el 2001. Transcurridos los años, ausentes los tres, la pregunta asoma. ¿Importan los modelos cuando una frase alevosa condena o exalta, logra seguidores y crea una marca? Época de vocabulario exiguo y ambición ilimitada. De apariencia vacua y frivolidad. Momento de temeridad sin sentido. La gloria se alcanza por presunción de merecimiento, sin antecedentes ni esfuerzos. Los modelos son necesarios. Inalcanzables o cercanos, el colectivo requiere pautas, espejos. Para subvertirlo emular. La generación de los anti, envejece, muchos se envilecieron. Ser solo “anti” nada garantizó, quizás logró la prebenda del mismo que odiaban. Una generación fue solo anti balaguerista, anti boschista anti peñagonista. El coqueteo con los “ismos” compensó la insulsez de la propuesta. Comunismo sin leer a Marx, feminismo sin Zetkinni Abigail, nihilismo sin conocer a Nietzsche, fascismo con camisa parda y machismo. Exhibir hoy, el anti como consigna es antigualla. Poco significa cuando las trayectorias de los vociferantes, quedó en eslogan y oportunismo. Asumir este tiempo como otro, es obligación. Siempre pertinente la cita de Flaubert que encantó a M. Yourcenar: “los dioses no estaban y Cristo no estaba todavía. De Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estuvo solo.” Quien entienda y aproveche el momento, pervivirá.


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