Pacientes mueren por falta de una cultura donación

13_07_2017 HOY_JUEVES_130717_ El País8-9 A

El trasplante de órganos en la República Dominicana se puede decir que está en pañales, no por la falta de personal capacitado para realizar ese tipo de intervención quirúrgica, sino por la ausencia de una cultura de donación que, traducida a las expectativas médicas, se convierte en una pena de muerte para quienes sufren enfermedades terminales.
Las estadísticas hablan por sí solas: por cada millón de personas 170 a 200 padecen insuficiencia renal crónica cada año; de 70 a 90 insuficiencia hepática terminal, y de 50 a 60 insuficiencia cardíaca terminal.
En contraposición, la tasa de donación anual es de 2,8 por cada millón de habitantes.
Esos datos fueron expuestos por el doctor Fernando Morales Billini, director del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (Incort), quien destacó que con los trasplantes se reducen los costos de las referidas enfermedades.
Al participar en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio explicó que el costo de un proceso de hemodiálisis, durante 3 años, ronda los RD$3.6 millones, mientras que el de un trasplante renal asciende RD$1.5 millones, incluido el tratamiento durante 3 años.
Asimismo, la tasa de supervivencia de los pacientes con trasplante renal es de 90% en el primer año, y con hemodiálisis de 55%.
“Cuando entran 100 pacientes en diálisis, de esos la mitad muere en el primer año por todas las complicaciones que conlleva ese proceso, y apenas un 30% sobrevive al cuarto año.
“Con el trasplante nosotros podemos garantizar la supervivencia del órgano en un 80% al cuarto año, con la oportunidad de que si se pierde el órgano puede ser trasplantado otra vez”, dijo.
El Ministerio de Salud Pública tiene registrados a 2,594 pacientes renales, de los cuales un 58% se dializa en hospitales, un 22% en centros privados, un 2% en hospitales de las Fuerzas Armadas, y 18% en instituciones mixtas.
Sin embargo, la realidad es otra con relación al trasplante de córneas, pues Morales Billini afirmó que ha aumentado en los últimos años.
“De los trasplantes de córneas que hacemos un 10% es con córneas nativas, y el resto son compradas.
“Pero para que tengamos una idea de la necesidad de un banco polivalente de tejidos, una córnea completa cuesta 2,500 dólares”.
Al ofrecer esos datos Morales Billini plantea que es imperativo crear conciencia en la población dominicana sobre la importancia de la donación de órganos, desde la perspectiva del altruismo y la solidaridad.
Escasos recursos. Pero lograr ese objetivo se requiere de una estrategia de sensibilización que amerita la inversión de recursos, con los cuales no cuenta el Incort.
Desde que abrió sus puertas en el 2008, la entidad recibe un presupuesto fijo de RD$21,682,000 al año.
“Ese presupuesto equivale a la realización de un solo trasplante hepático en Estados Unidos”, dijo Morales Billini al destacar que la entidad debería recibir, de parte del Gobierno, RD$64.0 millones al año para cubrir de manera eficiente sus necesidades.
“Nuestro presupuesto solo alcanza al 40% de la población nacional, y eso se convierte en una inequidad cuando tu no puedes llegar a todo el país por falta de recursos”.
Las limitaciones económicas también impactan en la compra de modernos equipos, y en ese sentido Morales Billini afirmó que el Incort necesita un laboratorio de histiocompatibilidad de tejidos, cuyo precio asciende a US$250,000.
Por la falta de este laboratorio se han perdido cinco donaciones que requerían pruebas especializadas antes de realizar los trasplantes. En la región solamente República Dominicana y El Salvador carecen de laboratorios de ese tipo.
La gravedad. El doctor Ignacio Bengoa, jefe del equipo de Nefrología del Centro Cardio-Neuro-Oftalmológico y de Trasplante (Cecanot), explicó que los pacientes que tienen insuficiencia cardíaca, hepática o renal pueden morir si no reciben un trasplante.
“Porque no hay una máquina que sustituya esas funciones, por eso cuando un donante se pierde mueren dos o tres personas que estaban en lista de espera para trasplantes”.
El especialista expresó que cuando se plantea el tema de las donaciones también hay que pensar en las personas que tienen la oportunidad de sobrevivir a una enfermedad terminal.
“Hay personas que podemos devolverle la vida, que pueden reintegrarse nuevamente a su trabajo y ser productivos, pero sobre todo alcanzar una mayor calidad de vida e integrarse a la sociedad.
“No se trata solamente ver a la persona que fallece que decidió donar sus órganos, sino también el gesto altruista de sacar a alguien de una unidad de diálisis”, destacó el especialista.


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