Padre de Fernelis Carrión a suspendido cura mató su hijo: ¡es el demonio, un demonio!

En momentos que era conocida la coerción impuesta a Taveras, un año de prisión preventiva en Najayo, Carrión vociferaba las expresiones indignado con quien le tronchó la vida a su hijo el pasado viernes 4 de agosto. Fuente externa.
En momentos que era conocida la coerción impuesta a Taveras, un año de prisión preventiva en Najayo, Carrión vociferaba las expresiones indignado con quien le tronchó la vida a su hijo el pasado viernes 4 de agosto. Fuente externa.

“¡Es el demonio, un demonio! ¡Con esa sotana por arriba y nunca lo fue, es un demonio!”, gritaba hoy a las afueras de la Oficina de Atención Permanente, Freddy Carrión, padre del menor Fernelis Carrión, de 16 años, abusado y asesinado por el suspendido sacerdote Elvis Taveras Durán, de acuerdo con el testimonio de este último.

En momentos que era conocida la coerción impuesta a Taveras, un año de prisión preventiva en Najayo, Carrión vociferaba las expresiones indignado con quien le tronchó la vida a su hijo el pasado viernes 4 de agosto.

“¡Es el demonio, un demonio! Ese depravado dizque sacerdote, nunca fue sacerdote, nunca lo ha sido. Nunca estuvo en las cosas de Dios!”, insistía Carrión, quien se mostró satisfecho con la decisión adoptada por el Juzgado de Atención Permanente que mandó a Najayo al imputado de abusar sexualmente, martillar y apuñalar al adolescente.

“Nos sentimos, muy bien, se ha hecho justicia, una persona que hace algo así no es sacerdote, nunca lo ha sido”, expresó enfático el progenitor del hoy occiso.

Se recuerda que este jueves, le fue impuesto un año de prisión preventiva en Najayo-Hombres a Taveras Durán, quien ante los cuestionamientos da la prensa, permanecía en silencio.

El Juzgado acogió como bueno y válido el pedido del Ministerio Público representado por la fiscal Olga Diná Llaverías, quien dijo que por el momento no se puede hablar de solicitar una pena definitiva porque el proceso tiene tres fases: una investigativa, otra de discusión de pruebas en la parte de instrucción y una última de conocimiento de fondo.

Dijo, no obstante, que al igual que la familia  “necesitamos y queremos como Ministerio Público y sociedad, la pena máxima de 30 años en un hecho como éste”.


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