Palabras y acción contra violencia

La agresividad que coloca a hijos contra padres y vecinos contra vecinos o convierte a muchos menores de edad en víctimas de violaciones sexuales, está elevando su incidencia últimamente. La cifra en ascenso de estos casos se traduce en desasosiego para la colectividad; un auge que hace temer que la autoridad que proviene del poder y de los liderazgos espirituales y morales pierde influencia contra los impulsos destructivos de individuos en adición a las debilidades del sistema punitivo. La nación necesita que desde sus instancias mayores se promueva el respeto al prójimo y que el gran gasto publicitario en ofrenda a la gestión pública sea rediseñado en parte para la difusión de mensajes contra los comportamientos que se traducen en daños al prójimo y que instruyan sobre la forma en que deben protegerse las personas vulnerables al potencial de violencia que perciben en sus alrededores.
El país cuenta con al menos un incipiente mecanismo para zanjar conflictos menores. Los sangrientos resultados de algunas confrontaciones recientes obligan a recurrir más a los arbitrajes que pueden aplicarse a través de fiscalías barriales, esas que fueron inexplicablemente reducidas de personal y recursos. Procede además ampliar la capacidad de actuación de las áreas y funcionarios judiciales que tienen la misión de prevenir y sancionar delitos sexuales en todas sus manifestaciones.

Administrar bien lo que se tiene

Cualquier inversión calculada para que los servicios públicos funcionen bien se diluye en sus efectos, o resulta en costo improductivo, cuando después recibe un tratamiento que no se corresponde con su importancia. El tomógrafo adquirido para el hospital Salvador Gautier por un millón de dólares no está en uso por falta de un equipo complementario de mucho menor costo. Pero el peor vacío es el de toma de decisiones desde mandos superiores para que la asistencia marche correctamente.

Toda infraestructura debe estar bajo controles basados en la profesionalidad administrativa para lograr objetivos; gente de cada nivel oficial que demuestre voluntad por obtener el mayor provecho de los recursos que tanto cuestan a los contribuyentes, que los hacen posibles, y que no deben caer en la inutilidad por fallas de gestión.