Para la gente adherirse al primer nivel de atención

Dr. Nelson  Rodríguez Monegro.
Dr. Nelson Rodríguez Monegro.

Hemos hablado constantemente de la importancia del desarrollo de un primer nivel de atención en el Modelo de Atención en el país; que sirva de puerta de entrada de las personas al sistema. Es imprescindible contar en ese nivel con capacidad resolutiva; esto es que en el mismo las personas puedan resolver la mayoría de los problemas de salud, lo que generaría confianza por parte de la población.
¿Qué se necesita para tener capacidad resolutiva? En primer lugar, la infraestructura debe ser funcional, con espacios dignos, donde la gente pueda acudir y se sienta cómoda; segundo, el recurso humano (médicos, enfermeras, promotores, otros) deben ser competentes, comprometidos, horario de 8 horas de trabajo, adecuadamente remunerados; tecnología apropiada para ese nivel de complejidad.
Se debe contar con sistema de registro electrónico, con expediente clínico completo, donde quede plasmado todo el historial médico de las personas; que pueda ser consultado en cualquier nivel de atención.
Que los pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles (diabéticos, hipertensos, pulmonares crónicos; algunos infecciosos crónicos: VIH, Tuberculosis) tengan un seguimiento longitudinal, integral, con consultas programadas de control, independiente de su estado.
Dichos centros de primer nivel de atención deben contar con los insumos y medicamentos necesarios, porque a aparte de las competencias antes citadas de los recursos humanos, lo que más adherencia da es que se cuente con esas disponibilidades.
Con el tema de medicamento hay que hacer un aparte especial. Se cuenta con el cuadro básico de medicamentos esenciales, definido por el Ministerio de Salud, los cuales no deben faltar; además, con una Guía Diagnóstica y Terapéutica para el primer nivel, diseñada por el SNS.
Las unidades de atención primaria operan con un déficit importante de financiamiento: la estimación para ese primer nivel es de unos 30 millones mensuales, solo se aportan 10 millones. En el caso de los del régimen subsidiado, financiado a través del SENASA, tienen asignado 28 millones, que se pagan contra facturación por parte de PROMESE, que las más de las veces llega a nos mas de 15 millones. Como se puede apreciar, estamos hablando de una diferencia de aproximadamente de 33 millones mensuales para satisfacer la demanda en ese primer nivel de atención.
Tenemos que resaltar algo de tipo cultural que se da en las unidades de atención primaria, la gente está acostumbrada a, cuando saben que existen medicamentos, ir, sin que tenga ningún padecimiento, a buscar medicinas para tener su propia reserva (recuerdo lo que las personas decían, cuando fui medico pasante en Licey al Medio, Santiago: “Doctor a mí me da un jumo, se me pone la cabeza vana, esto para decirle a uno que tenía anemia y necesitaba vitaminas; doctor a este niño le pica la nalguita, para que le dieran antiparasitarios; este niño tiene un cojú en el pecho, para le prescribiera antigripal, etc. Y esto era secuencial). Eran personas que al examen y su analítica no tenían nada), pero el médico que vive en la comunidad se torna complaciente y le dispensa los mismos. ¿Qué podemos observar como consecuencia de esta conducta? Desabastecimiento por sobre demanda; de modo que hay que trabajar en la concienciación tanto de la comunidad como de los médicos para superar esa situación.
Si se pueden superar estas dificultades, y que las unidades de atención primarias cuenten con insumos y medicamentos, además de un uso racional de los mismos, estaremos sentando las bases para la adherencia de las personas al primer nivel, y se eliminaría la sobredemanda en los hospitales.