Para no repetir el 12 en el 16

De diversas maneras, los principales dirigentes del PLD han dicho que el poder que ostentan lo mantendrán por décadas. Si, al igual que en el 2012, se mantiene la suicida dispersión entre la diversidad de sectores que de alguna manera constituyen la oposición a este gobierno, las elecciones del 2016 harían posible esa pretensión continuista. Sólo la constitución de un sólido bloque opositor que se convierta en movimiento podría evitar esa tragedia.

Para la oposición, la coyuntura del 16 se presenta más compleja y difícil que la del 12, la estructura clientelar y corrupta que nos desgobierna tiene una nueva figura al frente del Ejecutivo que indiscutiblemente tiene una significativa legitimidad, independientemente de las razones que puedan motivarla, los números que arrojan las encuestas así lo evidencian, como también el sólido nivel de aceptación del partido de gobierno. Además, no es un gobierno de una figura desgastada como era Leonel en el 12.

La oposición a ese gobierno, aunque no estaba unida, era encabezada por un sólido PRD que no tenía el drama que vive hoy con un sector minoritario que controla sus siglas, símbolos y reconocimiento legal que los ha vendido a Leonel para beneficio suyo y del PLD todo. Al igual que en 12, a pesar de algún avance, los grupos minoritarios no encuentran la unidad y algunos mantienen su ancestral sectarismo. Para colmo, el grupo del PRD mayoritario no termina de sellar su unidad real definiendo la candidatura presidencial y una concepción del perfil de las candidaturas congresuales y municipales.

Sin embargo, a pesar de la buena imagen del Presidente, de un partido oficial que mantiene un significativo cuerpo electoral que tienen de frente una oposición orgánicamente más débil, a diferencia del 12, ese partido no tiene un candidato potencial para el 16 con las características del que tuvo en el 12. Su aparente mejor candidato: Leonel, sólo lo sería si la oposición escogiera una candidatura de una alta tasa de rechazo. Si esta escogiese uno con tasa de rechazo mínima o inexistente, Leonel sería el peor candidato del PLD.

En ese sentido, aunque relativamente limitadas, la oposición tiene posibilidades de derrotar la estructura mafiosa/clientelar actualmente en el poder, una lectura de las encuestas lo indican. Pero para ello necesita un bloque o convergencia sólidamente unido, consciente de que además de unidad, se requiere la capacidad de una propuesta de cambio que la convierta en movimiento político/social. Pero no sólo una propuesta plasmada en el papel, sino presentando candidaturas con trayectorias que realmente conciten la esperanza de que realmente se quiere derrotar y cambiar esa estructura.

Esta cobra cuerpo y espíritu en el Congreso y en los ayuntamientos, formando parte de la misma no sólo el partido oficial, sino también miembros del PRD todo, del reformismo y de partidos aliados menores (de todos).

Si se quiere conquistar plazas como Santo Domingo, Santiago y otras ciudades de particular importancia regional, si se quiere congresistas que no sean una vergüenza, es necesario presentar candidatos que le confieran dignidad a esas instituciones.

Sólo la conciencia de esa circunstancia y una real convergencia opositora podría evitar otro 12 en el 16.