Pensando en el sector agrícola dominicano

Frank Tejada Cabrera.

El desarrollo rural de un país se logra a largo plazo, si las políticas económicas de los diferentes gobiernos contemplaran el desarrollo de la agricultura, ganadería y foresta. Desde nuestra independencia en 1844 hasta la década de 1870, el país dependía principalmente en el Este de la producción ganadera y se puso de moda el término los hateros, tomando el nombre del hato ganadero; en el Cibao predominaba el tabaco haciendo andullos, caña de azúcar, cacao en forma incipiente y en el sur se explotaba el corte de madera, que era una actividad atractiva económicamente. La industria azucarera comienza su desarrollo a partir de 1880. Se estima que la mano de obra haitiana comienza a aumentarse con la caña de azúcar y se intensifica a partir de 1995, cuando los gobiernos dejaron sin controles la frontera.
La década de 1970 se podría decir que tuvo apoyo de los diferentes gobiernos, porque se desarrollaron los PIDAGROS 1, 2 y 3. Este proyecto fue financiado por el BID e incluía programas de institucionalidad y al desarrollo de los productores. Concomitantemente se establecieron proyectos financiados por el Banco Mundial, USAID, FIDA y llegaron al país especialistas en diferentes materias del agro, con los técnicos del IICA, FAO, USAID y contratados por PIDAGRO.
Ahora en el 2018 el énfasis de los proyectos con organismos internacionales es inferior y se tiene el proyecto de reconversión en el Valle de San Juan, financiado por el BID, que tiene condiciones crediticias muy favorables, donde los plazos de los préstamos pueden llegar hasta 15 años y por esta vía sugiero al gobierno, vía el Ministerio de Hacienda, solicitar recursos externos para que este proyecto de San Juan incluya a todo el país. En el caso de los productores de San Juan, que hagan un esfuerzo en convertirse en empresarios, para exportar frutas y vegetales.
El gobierno está desarrollando un proyecto forestal que se requiere intensificar para que abarque a todo el país y todos deberíamos apoyar. Igualmente se han comenzado proyectos en la frontera con Haití y tenemos que participar, porque las cinco provincias que colindan con Haití; Pedernales, Independencia, Elías Piña, Dajabón y Montecristi, tienen mucho atraso al compararse con el resto del país y ya que el gobierno ha decidido trabajar en esas provincias hay que darle continuidad a esos proyectos, porque es la única forma de garantizar el control de la frontera, y sugiero que los militares sean incluidos en esos proyectos agrícolas, para que teniendo presente el kibutz de Israel, a esos militares se le pueda dar permanencia y seguridad, para proteger la frontera. Sugiero buscar asesoría con Israel. Es importante construir la carretera en la frontera, con donaciones, desde Pedernales hasta Montecristi, porque facilitaría la vigilancia y promovería el comercio.
Sugiero al Ministro de Medio Ambiente evitar que los haitianos destruyan nuestros bosques. Leer el periódico Diario Libre del 19/05/2018, página 6, donde hay un reportaje sobre el traslado de la madera Guaconejo, para extraer aceites esenciales. Igualmente llevan carbón sin límites. Haití se burla de RD.