Pericoronaritis, el fuerte dolor por las erupciones de cordales

Young Woman Holding the Side of Her Face in Pain --- Image by © Royalty-Free/Corbis
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El proceso normal por medio del cual las piezas dentarias se hacen presentes en la cavidad oral es la erupción.
Múltiples factores influyen en que este suceda sin ningún tipo de contratiempo: espacio suficiente, ubicación de la pieza en los maxilares, engrosamiento de los tejidos blandos, posición de las piezas vecinas, entre otras.
Los terceros molares inferiores y los primeros molares permanentes son los que más comúnmente presentan complicaciones durante la erupción.

La pericoronaritis es un proceso agudo, donde se infectan los tejidos blandos que cubre y rodean un diente que está en proceso de erupción. Estos tejidos no se rompen completamente, se crea un espacio entre la pieza dental en erupción y los tejidos blandos, en el cual se acumulan restos alimenticios y placa bacteriana, pues este es el ambiente ideal, de calor y humedad, para la colonización de microorganismos patógenos.

Este proceso infeccioso está acompañado de molestias al tragar, hablar e ingerir alimentos, dolor, fiebre, halitosis e inflamación. La cual en ocasiones no solo afecta los tejidos blandos, también la cara.

Los síntomas pueden ir y venir, variando la intensidad y presentándose uno u otro; sin embargo, hasta que el proceso eruptivo no haya concluido satisfactoriamente o se haya extraído la pieza dental, es decir, se eliminó la causa, la situación se repetirá muchas veces, pudiendo afectar no solo la salud oral, también la general.

El diagnóstico de la pericoronaritis lo hace el odontólogo al examinar y explorar la cavidad oral. Estudios radiográficos permiten evaluar los dientes implicados y descartar otras patologías como origen de la infección.

El tratamiento varía entre un paciente y otro, pero inicialmente debe controlarse la infección con lavados y drenajes del área afectada más fármaco terapia. En ca sos de los terceros molares inferiores es muy común que el odontólogo general refiera al paciente al cirujano oral para proceder con la extracción de los mismos.
Generalmente, se procede a eliminar el capuchón de tejido blando que cubre al diente en erupción y a medicar.
Este procedimiento quirúrgico puede hacerse con bisturí, electro bisturí o láser. La diferencia entre uno y otro método son los beneficios en cuanto a recuperación, sangrado, tiempo operatorio e invasión a los tejidos adyacentes. Sin lugar a dudas el más favorable es el láser.

En el periodo de tiempo entre el diagnóstico de la pericoronaritis y el tratamiento definitivo, el paciente debe reforzar las medidas de higiene, cepillado dental y uso de hilo dental después de ingerir cualquier alimento, así como incluir un enjuague con clorhexidina, preferiblemente indicado por su odontólogo.
Ante la primera molestia en un área donde está erupcionando un diente, vaya donde su odontólogo.
Consúltenos [email protected]

El proceso normal por medio del cual las piezas dentarias se hacen presentes en la cavidad oral es la erupción.
Múltiples factores influyen en que este suceda sin ningún tipo de contratiempo: espacio suficiente, ubicación de la pieza en los maxilares, engrosamiento de los tejidos blandos, posición de las piezas vecinas, entre otras.
Los terceros molares inferiores y los primeros molares permanentes son los que más comúnmente presentan complicaciones durante la erupción.

La pericoronaritis es un proceso agudo, donde se infectan los tejidos blandos que cubre y rodean un diente que está en proceso de erupción. Estos tejidos no se rompen completamente, se crea un espacio entre la pieza dental en erupción y los tejidos blandos, en el cual se acumulan restos alimenticios y placa bacteriana, pues este es el ambiente ideal, de calor y humedad, para la colonización de microorganismos patógenos.

Este proceso infeccioso está acompañado de molestias al tragar, hablar e ingerir alimentos, dolor, fiebre, halitosis e inflamación. La cual en ocasiones no solo afecta los tejidos blandos, también la cara.

Los síntomas pueden ir y venir, variando la intensidad y presentándose uno u otro; sin embargo, hasta que el proceso eruptivo no haya concluido satisfactoriamente o se haya extraído la pieza dental, es decir, se eliminó la causa, la situación se repetirá muchas veces, pudiendo afectar no solo la salud oral, también la general.

El diagnóstico de la pericoronaritis lo hace el odontólogo al examinar y explorar la cavidad oral. Estudios radiográficos permiten evaluar los dientes implicados y descartar otras patologías como origen de la infección.

El tratamiento varía entre un paciente y otro, pero inicialmente debe controlarse la infección con lavados y drenajes del área afectada más fármaco terapia. En ca sos de los terceros molares inferiores es muy común que el odontólogo general refiera al paciente al cirujano oral para proceder con la extracción de los mismos.
Generalmente, se procede a eliminar el capuchón de tejido blando que cubre al diente en erupción y a medicar.
Este procedimiento quirúrgico puede hacerse con bisturí, electro bisturí o láser. La diferencia entre uno y otro método son los beneficios en cuanto a recuperación, sangrado, tiempo operatorio e invasión a los tejidos adyacentes. Sin lugar a dudas el más favorable es el láser.

En el periodo de tiempo entre el diagnóstico de la pericoronaritis y el tratamiento definitivo, el paciente debe reforzar las medidas de higiene, cepillado dental y uso de hilo dental después de ingerir cualquier alimento, así como incluir un enjuague con clorhexidina, preferiblemente indicado por su odontólogo.
Ante la primera molestia en un área donde está erupcionando un diente, vaya donde su odontólogo.
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