Perjudicando a la UASD

Las protestas con el trastornador y riesgoso ingrediente de violencia que estallan en la periferia del campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo constituyen un abuso de grupos de motivos ocasionales. Se atrincheran en el estatus territorial de la casa de estudios, a la que no puede entrar la Policía, para quemar y apedrear sin pagar consecuencias. Con agresiones y alborotos afectan labores en perjuicio de toda la comunidad universitaria y remarcan una imagen de vulnerabilidad a agendas de luchas callejeras en esa UASD que es del pueblo por sus obligaciones y compromisos de permanente servicio a la sociedad que la hace posible pagando impuestos. Contra ese daño gratuito y lesivo infligido en nombre del derecho a defender causas particulares se ha puesto de pie una dama con gran sentido de sus responsabilidades: la rectora Emma Polanco, decidida a no dejarse doblegar por alteradores de la paz de procedencia interna o externa al recinto pero que definitivamente actúan contra los fines de la UASD.
La posición de la regente del histórico centro debe ser respaldada por la propia familia universitaria y la colectividad nacional. La UASD tiene metas importantes ocupando la atención de sus actuales dirigentes: mayor presupuesto, eficiencia y calidad en lo administrativo y en lo docente. No pueden dejarse distraer por motines callejeros que perdieron sentido.

Un paso adelante y otro para atrás

Las elecciones de medio tiempo, útiles para valorar las gestiones de Estado escogidas dos años antes, fueron extirpadas rápidamente de la realidad con el pretexto de “salvar” al país del proselitismo sin tregua.Pero lo que interesaba era mantener al electorado bajo la influencia cuatrienal de los liderazgos carismáticos mejor mercadeados. Que siempre se vote enfocado en lo presidencial en un país presidencialista y que los demás candidatos persigan posiciones arrastrados por “figuras señeras”. La mecánica del caudillismo no ha desaparecido totalmente y el tronar continuo de ambiciones por cargos electivos no cesó tras suprimirse los comicios alternados. Ahora cunde alarma por los riesgos de celebrar en un mismo lapso varias consultas complejas y tremendamente concurridas por aspirantes. La posibilidad de un resultado frustratorio está ahí.