Poca visibilidad al conducir, factor de riesgo

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Recientemente se produjo un incendio en un cultivo al lado de una de las principales autopistas del país. La humareda fue tal que redujo significativamente la visión de los conductores provocando un choque en cadena. Ver y hacerse ver al conducir es un asunto de vida o muerte.
La actividad de conducir depende completamente de la información sobre nuestro entorno que recibimos a través de la visión. Una mala visibilidad pone en riesgo nuestra capacidad de tomar decisiones en base a la información que recibe nuestro cerebro. En pocas palabras, conducir a ciegas puede ser considerado, en muchos casos, un acto inconsciente de suicidio.
Es muy importante tener una buena condición de salud visual para poder conducir y si se sufre de alguna discapacidad o enfermedad que afecte nuestra visión, debemos aplicar las medidas correctivas y de control necesarias, al punto de prohibir tomar el volante si no se está en condiciones de hacerlo. Por esa razón, una de las principales pruebas al emitir una licencia de conducir es la prueba de la vista. Usted debe ser lo suficientemente responsable como para no tomar el volante si no ve bien, de lo contrario estaría poniendo en riesgo su vida y la de los demás.

Además del factor personal de nuestra salud visual están las condiciones externas, siendo el clima y los fenómenos atmosféricos uno de los principales elementos que alteran las condiciones normales de conducción.
La lluvia, la neblina o la niebla son los fenómenos más comunes que nos podemos encontrar en nuestras calles y carreteras. Sea prudente y si la intensidad de estos fenómenos atmosféricos es tal que no le permite ver bien, deténgase a un lado del camino y reevalúe su viaje. Muchas veces es mejor esperar a que las condiciones mejoren que arriesgarse a conducir a ciegas. Recuerde que los demás conductores también están siendo afectados por estas condiciones y por más seguro que usted se sienta, usted no puede garantizar lo mismo de los demás, maneje a la defensiva.

Otros factores naturales y externos pueden ocurrir. Al atardecer y al amanecer, los rayos solares pueden dar directamente en su rostro y afectar su visibilidad. Planifique su salida para evitar conducir en dirección Este al amanecer y lo mismo en dirección Oeste al atardecer, sino puede evitarlo, conduzca con precaución.
El cambio brusco de iluminación, como ocurre cuando entramos y salimos de un túnel o cuando la luz alta de otro vehículo nos pega de frente, se conoce como encandilamiento.
Es un breve momento de ceguera que se produce cuando el ojo se tiene que adaptar al cambio de luminosidad, el riesgo aumenta.
Disminuya siempre la velocidad cuando su visión se vea afectada y deténgase si es seguro y necesario hacerlo. Evite mirar de frente a las luces de otros vehículos y recuerde que sus luces también afectan a los demás, evite utilizar luces de alta intensidad frente a otros conductores.


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