Por la defensa de la vida y la dignidad de la mujer

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“Dios nos libre de los lobos vestidos de ovejas; del odio detrás de una sonrisa; de la envidia disfrazada de amor; y de la falsedad disfrazada de amigo.”
A raíz del acortamiento del plazo para que la Cámara de Diputados conozca de nuevo el proyecto de reforma del Código Penal, relativo a las tres eximentes de la penalización del aborto propuesta por el Poder Ejecutivo acorde con sus atribuciones, la Academia de Ciencia de la República Dominicana, “por la verdad científica y la libertad de pensamiento”, conjuntamente con la Coalición por el Derecho a la Vida y la Dignidad de la Mujer, organizó un panel multidisciplinario integrado por expertos calificados por sus amplios estudios, conocimientos, experiencias, honradez e integridad moralmente incuestionable, habiendo analizado objetivamente desde sus distintas variantes, las tres causales que liberarían de condenaciones impuestas no solo a la mujer embarazada víctima del incesto, la violación o una mal deformación del feto que pone en riesgo su vida y la criatura engendrado en su vientre, una vez clínicamente diagnosticada, asumieron una firme posición firme ricamente documentada a favor de la vida, la salud y la dignidad de la mujer y de la familia, tal como lo han hecho numerosas instituciones y personas igualmente calificadas.
Poco después, el Arzobispado de la Iglesia Católica, volvió por sus fueros. Esta vez públicó un extenso manifiesto donde reitera su radical penalización del aborto al margen de todo eximente tal como lo impusiera ejerciendo su poderosa influencia para insertar en la Constitución su creencia religiosa, respetable como toda creencia, pero no al extremo de desvirtuar la esencia misma del Art. 37, contradiciendo por demás lo prescrito en los Arts. 38, 39, 55 de la Constitución. Tal creencia no puede insertarse ni tiene por qué ser compartida ni aceptada menos impuesta a toda una nación, integrada por creyentes y no creyentes que disienten y anteponen como valores supremos, humanos e irrenunciables, el derecho a la vida y a la dignidad de la mujer, consagrado también por nuestra Constitución como derechos sagrados e inviolables, y en otros muchos países avanzados donde se preconiza el Estado laico, no confesional, definiéndose como Estado Social Democrático de Derecho, libre, soberano e independiente.
Quizás alentadas por esa postura irracional de la poderosa Iglesia Católica o por iguales prejuicios y temores infundados, recién aparece una legión de iglesias evangélicas y concilios suscribiendo “Un clamor por el derecho a nacer y vivir” un panfleto donde, al tiempo de “rechazar cualquier intento de legalizar el aborto en cualquiera de sus formas” le atribuyen a quienes han asumido responsablemente la defensa de la vida y la dignidad de la mujer “ responder a intereses extraños, establecer este negocio usando estratagema de desinformación, falseamiento de estadísticas, manipulación de la verdad, y compra de influencias en los medios de comunicación y en instancias del poder.” ¿Habrase visto antes semejante infamia y descaro?
Pero no importa, Sancho, los perros ladran, señal de que avanzamos. Confiamos que el Presidente Medina eleve su estatura como estadista, cumpla su compromiso con el pueblo y ejerza su influencia bienhechora en el Congreso. Amen.


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