¿“Por qué estais jodiendo en este país”?

Ubi Rivas.

Con el titular de este trabajo, en discurso que pronunció el 14 de este mes en Davos, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, impugnó la anunciada visita de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, Holanda, para verificar las sistemáticas disposiciones expeditivas del estadista filipino contra los narcotraficantes, delincuentes y drogadictos.
Previo, Duterte retiró a Filipinas como miembro de la CIJ, un apéndice del imperio para condenar y eliminar a la carta, idéntico al Tribunal de Nuremberg post II Guerra Mundial a los genocidas de la Solución Final del III Reich que eliminó a seis millones de judíos, homosexuales, discapacitados físicos y mentales, gitanos, enemigos del régimen, polacos y Testigos de Jehová.
Si las Potencias del Eje, (Alemania, Japón e Italia) hubiesen ganado la peor matanza de la historia, los conducidos al tribunal de crímenes de guerra serían Harry Truman por disponer lanzar dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaky, Franklyn Delano Roosevelt por permitir, a sabiendas, el ataque japonés a Pearl Harbor, y José Stalin, por eliminar 40 millones de sovjoses rusos.
“No podéis ejercer aquí procedimiento alguno sin base. Eso es ilegal y os arrestaré”, amenazó Duterte.
La CIJ ni la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), fundada en 1959, se pronunciaron nunca por las atrocidades del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo al producirse la masacre a los expedicionarios del 14-06-1959.
Tampoco contra los dictadores guatemaltecos Carlos Arana Osorio, Julio César Montenegro, Kjell Laugerud García y Fernando Romero Lucas, que causaron más de cien mil muertos.
La CIJ y la CIDH solo vienen a joder aquí con el desacreditado e inconsistente tema de compulsarnos permitir residir todos los haitianos.
Desgraciadamente, carecemos de un Rodrigo Duterte que les ordene:
“Aquí que no pueden venir a joder”. Y echarlos a punta pies.