¿Por qué los autos perdieron identidad?

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En este periodo moderno del automóvil, la exclusividad de estilo que definía cada fabricante de autos del pasado se ha diluido y ahora la gran mayoría de modelos se parecen mucho entre sí dando la sensación de que son autos ya conocidos.
Un cambio que da la sensación de que a los diseñadores se les acabaron las ideas y que los automóviles ya perdieron su identidad. Hay algo de cierto en eso, pero en parte no. ¿Por qué no? básicamente porque los diseños pasan por épocas y tendencias, donde es fácil confundir modelos de distintas marcas. Y aunque hay algo de cierto en que antes habían diseñadores más audaces donde se podía apreciar la personalidad del diseñador que marcaba un estilo bien definido y que hacía resaltar un producto como propio, hoy en día las computadoras han reducido la capacidad artística de los creadores haciendo que todo sea más común.

El resultado de esta falta de creatividad es básicamente económico. Los márgenes de utilidad de las marcas se han reducido y los costos de producción han aumentado, relegando a los fabricantes a producir productos más fáciles de vender y con una cobertura de público más amplia.
Por esa razón los grandes estilistas del pasado han ido desapareciendo y con ellos los diseños audaces, ahora el purismo automotriz no es lo que vende y mantiene las marcas a flote, sino se trata de que tan práctico y intercambiable sea el producto. Los diseños evolucionaron y responden a las preferencias de los consumidores, más que a la espectacularidad que puede sorprender a los consumidores.
Las marcas ya no se dan el lujo de experimentar más allá de los conceptos, los modelos con más “personalidad” se han relegado a los prototipos y a marcas muy particulares.

La producción en masa ha limitado la eficiencia, destacando solo productos versátiles y relegando el arte de producir autos prácticos, a un concepto perdido en el romanticismo.