Por una seria investigación

Un testimonio -apoyado en vídeo colgado en las redes sociales- asegura que habría sido entregado vivo a una patrulla, uno de los cuatro jóvenes acusados de asesinar policías que resultaron muertos en Higüey, en lo que la versión policial ha definido como un intercambio de disparos. La noticia es mala por partida doble: para la Policía, que debe reparar su credibilidad maltrecha, y para la sociedad, que está ávida de poder confiar en que los encargados de su seguridad no imitan los procedimientos de los criminales.
Lo primero que ha debido pasar a partir de esta denuncia, es que el Ministerio Público ordenara una investigación que ponga en confrontación el testimonio de comunitarios del sector Los Rosales, de Higüey, que dicen haber entregado vivo, desarmado y en calzoncillos a uno de los perseguidos, y la versión del supuesto enfrentamiento que dieron a sus superiores los policías actuantes en los hechos. Es obligación del Ministerio Público indagar toda muerte violenta y de dudosas circunstancias.
Este periódico, con la misma fuerza que condena crímenes como el asesinato de policías, que son hijos de esta sociedad, repudia que la autoridad asuma conductas que la alejen de sus facultades de ley por medio del uso indebido y abusivo de la fuerza. La verdad sobre estos sucesos tiene que salir a flote por vía de una investigación seria.

Volvemos al inicio cada día

Una alta autoridad del Gobierno ha pedido a Migración que fortalezca los controles en la frontera, esto a propósito del anuncio de medidas para contener el ingreso de parturientas haitianas a hospitales dominicanos. El reclamo se hace como si nunca antes hubiésemos hablado de control fronterizo. Hace poco, el Ministerio de Defensa proclamó tener “bajo control” el paso por la línea divisoria, pero las embarazadas haitianas entran como si tal cosa, hasta el punto de que ya se nota en el Presupuesto el gasto que ocasionan.
Sería una utopía “sellar” la frontera, pero es un escándalo mayúsculo el tráfico humano que se da a través de esa franja. Y será así mientras nos pasemos la vida apelando a recursos mediáticos y retórica que no tienen la mínima consecuencia sobre el grave problema migratorio.


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