Porque la justicia llega… aunque venga de fuera

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Sus ardides son ya viejos. Con veintidós años de entrenamiento -llegó a la función pública en 1996-, es un artista de la simulación y el descaro: nada lo inmuta y habla, como si fuera un gran señor, de la forma en que ha salido librado de la justicia local.
Ayer vimos cómo Félix Bautista recordó que las acusaciones contra él “adquirieron la autoridad de la cosa irrevocablemente decidida desde el punto de vista penal”. Eso, muy a su pesar, jamás demostrará su inocencia.
Bien lo saben los rubios de la patria del Tío Sam, quienes le prohibieron a Bautista hacer negocios en Estados Unidos y reiteraron la cancelación de su visa, así como la de sus hijos y esposa. La decisión llega porque el senador usó sus influencia para ganar contratos por US$10 millones para las labores de reconstrucción de Haití pero las obras nunca fueron terminadas.
Eso no es nuevo. Invocando al pasado vemos que tras su primer paso por la OISOE, de 1996 al 2000, dejó sin concluir la carretera San Juan-Vallejuelo, cuyas sobrevaluaciones lo enviaron a Najayo por un año. En su segunda gestión, del 2004 al 2010, le pagó RD$8,469,322,259 a los contratistas en avances sin las cubicaciones correspondientes y, además, hizo enmiendas a los presupuestos de las obras por RD$6 mil millones, según una auditoría de la Cámara de Cuentas que al final fue profesionalmente maquillada.
Cuando lo sometieron en el 2012 se presentó una amplia investigación que mostró cómo se hizo millonario creando empresas para darles obras del Estado. No fue condenado. La justicia de RD se vendó para no ver. ¡Pero la justicia siempre llega… aunque venga de fuera!