Posibles efectos políticos de la Marcha del domingo

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La marcha del domingo contra la corrupción y la impunidad, independientemente de la calificación que algunos sectores pretendan darle, cuantitativa y cualitativamente hay que verla como un extraordinario evento ciudadano. Una muestra más que evidente de que una parte importante del país entiende que hay cosas, tanto de orden moral como ético, a las que hay prestarle atención. A las que hay que frenar, cambiar o mejorar. Y eso de por sí tiene un valor inconmensurable.
La marcha, desde cualquier punto de vista, y particularmente desde el político, indudablemente va a crear efectos. De una parte, el Gobierno, de seguro que se verá impulsado a tomar medidas adicionales que contrarresten la percepción de esa parte importante de la sociedad que demanda ponerle freno a cualquier desliz ético moral, y a dejar hacer y dejar pasar.
Así mismo, lo más probable es que, las dos líneas de poder, tanto del Gobierno como del PLD, que dan la impresión de un tira y hala permanente, comiencen a percibir, que para no perderlo todo, deben cambiar sus estrategias. Calmando las aguas agitadas, y enviando mensajes que, aun manteniendo posiciones diferenciadas internamente, irradien entendimiento en sus objetivos fundamentales, que sin lugar a dudas es el de continuar en el poder. Suavizando a la vez, algunas cosas en la acera de enfrente.
Por otra parte, tanto la oposición partidaria como los sectores independientes o apartidistas que apoyaron la marcha, también podrían tener por delante posibles efectos políticos. Ya que, no se debe confundir el caudal con el cauce. Porque el caudal de personas que apoya cualquier acción de tipo ética o moral, no necesariamente transitan por el mismo cauce partidario.
Eso necesariamente deberá provocar un análisis profundo dentro de las filas de las fuerzas partidarias que participan y promueven estas actividades. Ya que, para algunos, no tendría sentido no sacarle provecho a estos actos de masas, que sobrepasan lo que cada una de ellas por separado o incluso en conjunto, puedan movilizar en estos momentos. Pues todavía no estamos en campaña.
Y probablemente lo mismo podría ocurrir dentro de las filas de los sectores independientes o no partidistas, quienes probablemente pudieran entender, que la mayoría de las personas que conformaron el caudal humano que se derramó el domingo, requieran de un cauce con características propias y propósitos diferenciados, por donde desplazar esos sentimientos acumulados y expresados, tanto en la marcha como en otras manifestaciones sociales.
El hecho es que, a mi juicio, la marcha traerá efectos políticos, probablemente más tempranos que tarde. Por lo que, no es de dudar, que como el tiempo pasa rápido, pronto comencemos a ver algunos destellos en ese sentido.
El gobierno y el Partido de gobierno creando colchones o “bajaderos” como dicen algunos, para lograr entendimientos y mantener la unidad de objetivos por el poder que los ha caracterizado. Y por el otro, una parte de la oposición tratando de buscar la forma de encauzar todo el caudal de descontento por un mismo cauce; mientras otros, tratando de crear su propio cauce.


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