Preocupación al rojo vivo

La eventual aprobación de una ley para regir a los partidos políticos que carezca del respaldo consensuado del espectro partidario afectaría sensiblemente el ejercicio democrático. Constituiría la imposición de una regla sin equilibrio que conduciría a elegir candidatos en forzada simultaneidad, fórmula promovida por un solo sector de los que terciarían en elecciones. Las demás organizaciones estarían obligadas a una medición de simpatías bajo condiciones unilateralmente impuestas para favorecer a una tendencia que controla a casi todo el Estado y se encuentra en capacidad de influir en el amplio sector más pobre del electorado con una diversidad de asistencia social y disponibilidad de recursos, con la posibilidad de condicionar a la gente a partir de sus necesidades más sentidas. Por eso desde ámbitos de Poder se mueven sigilosamente los hilos que impulsan el esquema rechazado por la opinión pública.
La inicial aquiescencia del Senado al citado proyecto ha encendido alarma y refuerza en el seno de la sociedad el reclamo de que los partidos políticos estén claramente sujetos a un instrumento que garantice una participación igualitaria e individualizada en las etapas pre-electorales y de votación, en coincidencia con lo que la propia Junta Central Electoral propuso por anticipado para las actividades partidarias y de sufragios y que la pretendida ley se llevaría de encuentro.

Vincularse más a las zonas francas

La mano de obra dominicana disponible para zonas francas tiene buena reputación entre inversionistas y potenciales inversionistas extranjeros. Adquiere destreza con rapidez y sus productividad supera a trabajadores de otras latitudes. Con la creciente instalación de empresas, atraídas por las condiciones favorables que el Estado mantiene, los centros manufactureros de régimen especial cobran importancia como fuentes de divisas y empleos. El rol de las zonas francas debería incluir mayor utilización de materias primas e insumos de procedencia local. Que sus exportaciones incluyan más componentes nacionales a través de encadenamientos productivos, creando nexos con el resto de la economía como favorablemente ocurre con el turismo que alcanza a ser un importante comprador de artículos dominicanos destinados a visitantes extranjeros.