Presidente bizcocho y ciudadanía sancocho

El nivel de aceptación del Presidente de la República es tan elevado, que puede ser comparado con el bizcocho, que gusta a casi todo el mundo; tanto así, que cualquier damita, observando sus productivas visitas sorpresivas, su interés en la educación, sus correcciones de medidas impopulares y la humildad de que hace gala, podría decir, como lo diría frente a un saludable y hermoso bebé “cualquiera se lo come”.

Hay que esperar un poco más para enjuiciar la gestión del Presidente Medina y no emitir opiniones que luego tendríamos que rectificar o contradecir, pero la vergüenza dominicana no está tan totalmente perdida o corrupta como para que la misma ciudadanía que se beneficia de una buena gestión gubernamental no la reconozca y corresponda con el apoyo y respeto a las leyes, favoreciendo el fortalecimiento institucional en el país.

Por lo anterior es que muchos y cada vez más ciudadanos independientes, de partidos opositores y adversarios dentro de su propio partido, han comenzado a respaldar en forma entusiasta al Presidente, mostrándose en forma creciente una disposición al sacrificio por el bien común cuando desde la cúpula gubernamental se pone el ejemplo. Muestra de ello fue la forma estoica en que se mantuvieron decenas de miles de conductores realizando kilométricas filas, desde las madrugadas, para cumplir con la renovación de las revistas, con mínimas quejas, cumpliendo, para que el gobierno recaudara esos chelitos. Cuando uno pasaba por esas enormes colas y todo estaba en calma, daban deseos de comerse a los ciudadanos como si fueran un plato favorito. Pero, ¡caramba! Siempre aparecen funcionarios corruptos que dañan el bizcocho o echan jabón al sancocho.


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