Prevención del cáncer tan importante como terapias

Evitar el cáncer es “el desafío más grande que tenemos”, dijo Muñoz

El inmunólogo James Allison y la epidemióloga Nubia Muñoz, ganadores de los Premios Fronteras del Conocimiento en Biomedicina y Cooperación al Desarrollo, subrayaron que la prevención es un “aspecto fundamental” en la lucha contra el cáncer y el mayor desafío de la salud pública mundial.
Los galardonados, que recogerán el premio en una gala este miércoles, dieron una rueda de prensa ayer conjunta en la que advirtieron que, pese a las grandes esperanzas que están dando las nuevas terapias contra el cáncer, como la inmunología, el principal enfoque debería ser la prevención.
“La inmunoterapia ha dado grandes resultados en cánceres como el melanoma y se está probando en tumores como el de pulmón, vejiga o páncreas pero de todos ellos ya conocemos su causa”, así que evitarlos es “el desafío más grande que tenemos”, dijo Muñoz.
“Solo el tabaco, por ejemplo, causa el 30 por ciento de los casos de cáncer en el mundo, de modo que no deberíamos esperar a que la gente tenga cáncer para curarlo, hay que cortar el hábito. La prevención y las vacunas son las grandes armas que tenemos”, agregó.
Allison, quien ha demostrado que la inmunoterapia puede tratar el cáncer de forma efectiva, se mostró completamente de acuerdo y afirmó que prevenir es “fundamental” porque ayudaría a evitar muchos casos: “Cuando se conoce la causa, hay que atajarla”.
Muñoz, premiada por demostrar la relación entre el virus del papiloma humano y el cáncer de cuello de útero y por su papel esencial en el desarrollo de vacunas contra dicha enfermedad, se mostró también muy dura con el movimiento ‘antivacunas’.
“Estos grupos, motivados por multitud de razones estúpidas, como las religiosas”, afirman, por ejemplo, que si se vacuna a las niñas contra este virus precursor del cáncer, pueden volverse más promiscuas, pese a que hay estudios que han probado que el comportamiento sexual de niñas vacunadas o no vacunadas es el mismo, lamentó la epidemióloga.
Para esta investigadora, las redes sociales “son el problema” porque “diseminan viralmente las mentiras”, mientras que los científicos carecen de armas para dar buena información.
Pero por encima de todo, explicó, “tenemos que tratar de educar mas, a la población en general pero también a los propios médicos, porque desgraciadamente también los hay que no creen en las vacunas” y a los medios de comunicación para que traten este tema con responsabilidad.


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