Primer centenario de la Casa de España

Ubi Rivas.

La Casa de España conmemora este año su primer siglo de fundación, y la ocasión fue festejada por todo lo alto en el reputado centro social, con un discurso de José Luis Corripio Estrada, Pepín, donde ponderó los aportes a la sociedad dominicana de los españoles en trayecto de una centuria.
Desde el año pasado comenté al nutrido sociólogo y escritor y mi muy apreciado José del Castillo Pichardo la sugerencia de escribir un volumen contentivo del rol trascendente de la comunidad española en nuestro país en esa centuria.
El sector empresarial, que despuntó en principios en el renglón de tejidos y se extendió al de ferretería, alimentos y bebidas, y todos han reinvertido sus beneficios en el país.
La primera gran ferretería que funcionó en el país fue la Ferretería Americana, que debió llamarse Ferretería España, y que resistió por muchos años la competencia de Casa Haché, que languideció con la declinación física de Anthony Haché Zogby; Ochoa, adquirida por Manuel Estrella y Félix García, y Ferretería Brugal. Ron Barceló.
Es en el renglón de supermercados donde los españoles han despuntado con enorme amplitud, SM Nacional y Jumbo de José González Cuesta; SM Dominicano de José Manuel Busto, extinguido; Pola de Ramón Ramos Uría; La Cadena de Ramón Ramos Vicente, y Bravo de José Monestina, y red empresarial de Pepín Corripio.
Pero como no solo de pan vive el hombre, recordando la novela de Nicolás Dudinsev, la inmigración española republicana que se aposentó en el país en 1940, un capítulo grandioso de la cultura, arte, literatura, jurisprudencia.
Eugenio Fernández Granell, José Vela Zanetti, Amos Sabras, Manuel Valdeperes, Jesús de Galíndez, José Almoina Mateos y Luis Jiménez de Asúa, convidan reseñarlos en un volumen de riquísima fabada cultural.