“Privada”, a pesar otros nombres

Conocida popularmente como “Privada”, ya no tiene rótulos con ese nombre
Conocida popularmente como “Privada”, ya no tiene rótulos con ese nombre

No existe resolución del Ayuntamiento ni ley del Congreso Nacional que la haya designado con ese nombre. Después de urbanizada la han bautizado con cuatro nuevas denominaciones, inclusive, hace unos meses desaparecieron los rótulos que la señalizaban con la identidad que nunca le habían dado oficialmente, pero el pueblo la sigue llamando “Privada”.
En los anuncios de alquiler de viviendas, tiendas de servicios y mercancías, expendios de comestibles, centros escolares, aparece “Privada” al igual que en los mapas virtuales e impresos.
Hoy prevalecen en sus letreros “Presidente Antonio Guzmán Fernández” y “Teodoro Chasseriaru”, desde la Anacaona hasta la “Olof Palme”, y “Rafael Ramos” en el sector “La Castellana”. Pero antes fue también “Palacio de los Deportes y “Estancia Nueva”. “Palacio de los Deportes” fue el único que se mantuvo, pero desapareció in situ.
Con esta vía ocurre lo mismo que con calles, barrios, centros de salud antiguos: aunque les han sustituido las viejas denominaciones los siguen llamando por las anteriores, como pasa con el hospital “Dr. Robert Reid Cabral”, antes “Angelita” por la hija de Trujillo; el “Centro de los Héroes”, al que todos llaman “la Feria” o la calle “Padre Castellanos” (originalmente “La 17”).
¿Desde cuándo y por qué se conoce esta avenida como Privada?
El arquitecto y urbanista Rafael Tomás Hernández; el historiador Bernardo Vega y el lugarteniente de Héctor Bienvenido Trujillo Molina (Negro) ofrecen versiones coincidentes sobre el nacimiento de este nombre y la historia de esa vía.
Origen del nombre. Antes de su fallecimiento, Generoso Gómez, que prácticamente sirvió al hermano del tirano desde su adolescencia hasta que este salió del país después del ajusticiamiento, declaró a HOY que la calle se llamó de este modo porque era la ruta que recorría Héctor Bienvenido para ir a su finca “La Encarnación” ubicada en los alrededores de Herrera.
Entonces no se profundizó con él en el tema pues el motivo de las entrevistas era escuchar los testimonios de sus vivencias durante el trujillato y especialmente sus experiencias como el hombre de confianza de “Negro”.
Bernardo Vega conoce a fondo el caso, hasta sabe el número de la parcela donde estaba la propiedad de Trujillo Molina, -110-, porque en 1962, cuando se destrujillizaba el país, unos compañeros de la Corporación de Fomento Industrial lo invitaron a cercar una porción, lo que rehusó.
“Héctor Bienvenido Trujillo (Negro) era dueño de una finca que iba desde lo que hoy es la Winston Churchill hasta la Isabel Aguiar y desde la actual Kennedy hasta la actual 27 de Febrero, hasta que fue estatizada a principio de 1962”, relata Vega.
Agrega que para esa fecha se prohibió visitarla, pero al quitar el impedimento él entró “por lo que hoy es la avenida Privada” y dice que a pesar de los rumores no encontró la gran residencia que se le atribuía a “Negro”, sino una finca de ganado y pasto.
El Consejo de Estado, prosigue Bernardo, autorizó a una empresa norteamericana a construir una urbanización conocida por “El millón”, debido “al millón de metros que tenía”.
“Cientos de dominicanos comenzaron a lotificar y usufructuar la finca de Negro, sin acuerdo previo con Bienes Nacionales”, expresa Vega.
Y comenta: “Me imagino que muchas casas están en solares que todavía pertenecen a Bienes Nacionales…”.
Por su lado, el ingeniero Rafael Tomás Hernández, quien trabaja con urbanizaciones, construcciones y restauraciones de la ciudad desde antes de 1950, explicó que “la Privada se refiere al camino que recorría Negro Trujillo para ir a su finca en los alrededores del kilómetro Nueve y la calle Isabel Aguiar”.
Piensa, como trasladándose a esos tiempos, y expresa: “Aun cuando relativamente se trata de un pasado reciente, mirando retrospectivamente, asombran las coincidencias o el devenir de la historia”.
Y explica que el itinerario de Héctor Trujillo “se originaba en el final de la avenida Máximo Gómez, al lado de la residencia de doña Julia, su madre. La Máximo Gómez terminaba abruptamente en una alambrada con vigilancia militar, con una puerta que daba acceso a la pista sur del aeropuerto General Andrews, que posteriormente fue usada para establecer sobre ella la avenida 27 de Febrero”.
La Privada, señala, “es una vía importante del Mirador Sur, que arranca en la avenida Anacaona, cruza las avenidas Rómulo Betancourt y 27 de Febrero y el barrio El Millón para terminar en Las Praderas”.
Significa que “tiene un recorrido norte-sur” pero que en principio era de este-oeste y se llamó “Baoruco”.
“Por su coincidencia con el camino original que le dio el sobrenombre, la denominación Baoruco fue breve y la calle corta. Asombra que se haya mantenido el mismo nombre de Privada al pasar el tiempo”.
La calle. La avenida “Privada” tomó este nombre del uso popular, debido a que conducía a la finca de Héctor Bienvenido Trujillo Molina, una propiedad definida también como “Privada”. Solo al hermano del tirano, sus guardaespaldas, familiares y allegados se les permitía recorrer esa ruta. El nombre de su finca era “La Encarnación”, según relató Generoso Gómez, su inseparable lugarteniente.
A pesar de que se le han asignado otros nombres, el pueblo continúa llamándola “Privada” y así aparece en Internet y en mapas impresos. Para 2007, sin embargo, figuraba solo como “Palacio de los Deportes” pero en planos posteriores volvieron a colocarle rótulos como “Privada”. Estos fueron eliminados recientemente.
Si se toma como referencia a Google Maps, nace en la avenida Anacaona y termina en la 27 de Febrero, donde se denomina Teodoro Chasseriau hasta la calle Olof Palme. Luego es Rafael Ramos hasta la calle C-1. En un plano reciente de la ciudad solo aparece hasta la 27 de Febrero. En ambos mapas se identifica como “Avenida Privada”.