Apostillas sobre México y la nueva época

14_09_2018 HOY_VIERNES_140918_ Opinión8 A

Entre las lecciones importantes que se derivan del triunfo de Andrés Manuel López Obrador y del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), en las elecciones mexicanas de julio último, sobresalen la necesidad de que los pueblos cuenten con organizaciones capaces de responder ante las coyunturas políticas que presenta el proceso histórico de cualquier país, y el hecho mismo de que hoy, en América Latina, hay terreno fértil para el desarrollo de procesos en favor de la transformación social.
En el primer caso, fue así como en las elecciones de 2006 el Partido de Acción Nacional (PAN) salió ganancioso de esa coyuntura, aun siendo esa organización, con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), entre otros factores, responsable del drama que vive ese país desde las últimas décadas; del mismo modo que las crisis y grandes insatisfacciones de la sociedad estadounidense fueron capitalizadas por el empresario Donald Trump, en vez de ser aprovechadas y canalizadas por un proyecto como el del ex senador demócrata y pre-candidato presidencial, Bernie Sanders.
En el reciente torneo electoral mexicano se dieron las circunstancias objetivas y subjetivas que hicieron posible que el proyecto de nación encabezado por López Obrador en la alianza llamada “Juntos haremos historia”, fuera respaldado por más del 53 por ciento de los votos. Con ello se evitó que aventureros políticos fueran los beneficiarios de los grandes niveles de desaliento y frustración del pueblo.
Al visitar a ese país, en diciembre de 1974, el profesor Juan Bosch advirtió la ausencia de un instrumento político que pudiera impusar el cambio de rumbo de la patria de Benito Juárez para conducirla por la ruta de las transformaciones. Así lo planteó el Maestro en una charla radial, el 10 de marzo de 1975:
“…México es un país de los más avanzados de América en el orden económico, en el orden cultural, en el orden social, pero al mismo tiempo no tiene fuerzas políticas organizadas que puedan servirle de base real a un gobierno que quiera poner en práctica un programa de medidas ecomómicas y sociales que puedan ser consideradas como progresistas o avanzadas. En México, la fuerza verdadera está en los círculos económicos, no en los políticos, y sin embargo todas las capas del Pueblo, desde los más grandes capitalistas hasta el indio sin trabajo manifiestan un gran respeto por el presidente de la República…”.
En cuanto a la situación favorable para las fuerzas de avanzadas en América Latina, están los ejemplos del propio México; Brasil, aún con Lula da Silva en la cárcel, sigue expresándole un apoyo descomunal a sus aspiraciones presidenciales, para los comicios de octubre próximo. Además, figuran los avances en Colombia, entre otros escenarios conocidos del continente.
La etapa luminosa que ya está viviendo México, aunque se formalizará el 1 de diciembre, con la juramentación presidencial, es el fruto de un ciclo histórico que tiene su momento más alto en su Revoluciòn de 1910, cuyos niveles de profundización ocuparon prácticamente toda la primera mitad del siglo XX. Se destacan en esta etapa la Constitución de Querétaro en 1917, curiosamente el año de la revoluciòn rusa, y las acciones gubernamentales deLázaro Cárdenas, como la nacionalizaciòn del petróleo.
Entre las grandes tareas de la nueva etapa, figura abocarse a reformar la Constitución, lo que se hará a mitad de período, según lo anunció Porfirio Muñoz Ledo, el diputado y dirigente legendario de la política contemporánea de su país. Ya se perfila hasta una lengua nueva en el área estatal: en vez de funcionarios, servidores públicos, y en lugar de impuestos, contribuciones, entre otros ejemplos.
En 2011, se publicó el libro “Nuevo proyecto de Nación por el renacimiento de Mèxico”, síntesis de sus propuestas de sociedad, a cargo de destacadas figuras y sectores sociales del país. Diagnostican y señalan sus metas así:
“El presente atolladero es resultado de la rapacidad y corrupción de una minoría que secuestró nuestras instituciones políticas e impuso un modelo económico neoliberal que le ha permitido saquear los bienes nacionales y en muchos casos entregarlos a intereses extranjeros . Con el pretexto de promover el mercado y la globalización, la mafia en el poder se adueñó de los recursos naturales y del patrimonio de los mexicanos, concentrando como nunca la riqueza, a costa de la pobreza o la miseria de la mayoría de la población, cancelando el futuro de millones de jóvenes y niños.… se requiere un cambio profundo, una auténtica revolución que modifique el actual modelo económico excluyente, destructor de los vínculos sociales y del medio ambiente que sustituya el actual sistema político corrupto y frene la degradaciòn moral y la violencia que amenazan a la sociedad.”.