Profesionales obligados a laborar en otras áreas por falta de oportunidad

Cada año se gradúan miles de bachilleres en las distintas ramas profesionale s.

Alfredo es un joven de 32 años, graduado de Derecho en el 2009 pero dedicado a la enseñanza en una escuela pública, porque no tuvo manera de insertarse en el área laboral que siempre le apasionó y a la que entregó cuatro años de estudios.
Aunque conocer su realidad arranque un suspiro de lamento, es la situación de miles de profesionales que egresan cada año de las distintas universidades, en ocasiones hasta con maestrías, pero que cuando van al mercado laboral con sus títulos bajo el brazo chocan con la decepcionante realidad, de que no hay espacio para colocarlos.
En ese grupo se encuentra Mitrich. Estudió Agronomía y egresó de la universidad en 1992 con toda la ilusión y sueños que acompañan a los recién graduados, pero tras años de intentos logró conseguir trabajo en la Oficina Nacional de Meteorología, donde se desempeña como ‘observadora meteorológica’, nada que ver con su área de conocimiento.
Las razones suelen ser similares, pero en su mayoría van en la dirección de que no les dan la oportunidad porque no pueden pagarles, o porque cuentan con una persona que, con conocimiento básico, realiza el trabajo de manera aceptable y le pagan como técnico.
Por ejemplo, Alfredo cuenta que en su caso fue la dificultad para encontrar un primer empleo como abogado y el bajo salario que le ofrecían. “Terminé habilitándome como maestro y ahora imparto la materia de Ciencias Sociales y, en adición a eso, de manera ocasional trabajo como auditor”, explicó el joven.
Situación preocupante. El presidente del Consejo Nacional de Unidad Sindical (CNUS), Rafael -Pepe- Abreu dijo que precisamente, el tema fue motivo de análisis en el informe evaluativo que realizan cada año.
“Dicen muchos empresarios que la situación se debe, a que el calificado busca un salario que se corresponda con su preparación y que como las empresas no están en condiciones de asumir esos pagos, prefieren entonces darles de lado, no contratarlos, e irse por los de menos condiciones intelectuales y técnicas”, indicó.
A modo de ejemplo, dijo que en reuniones con empresarios les preguntó sobre el número de personas que contemplaban emplear para el año próximo y algunos dijeron 150, otros 200 y explicó que entonces le preguntaron por la categoría y la respuesta fue, que en una de esas que emplearía 200 solo iba a dar trabajo a 35 con títulos universitarios, el resto serían técnicos, operarios y trabajadores misceláneos.
“Qué cantidad de graduados de Derecho, Mercadeo, Periodistas, Médicos… tú preguntas y te dicen por ejemplo que se necesitan 500 médicos al año, pero aquí se gradúan 3000 al año y entonces uno, dice a dónde va esa gente y entonces nos los encontramos, algunos yéndose del país, otros haciendo cosas lejos de su especialidad y unos muy contados que se quedan en el nivel que les corresponde. Hemos abordado el tema con los empresarios, en espacios comunes que tenemos como en el Infotep y el Consejo Consultivo del Trabajo”, señaló Abreu.
Sueños frustrados. Según cifras estadísticas del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (Mescyt) anualmente el promedio de profesionales que egresan de las universidades ronda los 40 mil por año, pero con un crecimiento sostenido, al menos en los años 2013, 2014 y 2015. Sin embargo, la encuesta Endesa sitúa en 6.6 la tasa de desocupación abierta entre universitarios.
Conep aboga por alinear oferta y demanda. Respecto al tema, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) señala que es sumamente necesario poder alinear las ofertas académicas de nivel superior con las demandas del mercado laboral, a través de la realización de estudios prospectivos y de mercado.
Entienden que se hace importante que se diseñe un currículo basado en competencias, para asegurar la formación de un capital humano de calidad y que se introduzcan de forma gradual nuevos planes de estudios de aquellas carreras que serán claves para ocupar los puestos del futuro.
“Creemos que podemos mejorar la articulación entre los actores de nuestro sistema educativo para evitar solapamientos, así como fortalecer el diálogo con el sector privado, y trabajar de manera más coordinada hacia la consecución de metas comunes con roles definidos”, expresó la entidad en respuesta a HOY, sobre el particular.

También, entienden que el tema es clave para el desarrollo nacional.


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