Promese venderá anticonceptivos ¿y?

Si tuviera que elegir una sola acción del doctor Salvador Jorge Blanco como Presidente de la República escogería la creación del Programa de Medicamentos Esenciales (Promese), el cual fue distorsionado en su filosofía pues se trataba de la compra y venta de medicinas realmente esenciales, me refiero a fármacos de uso continuo para atacar enfermedades específicas como las que se emplean para controlar y/o curar los problemas del corazón, de la diabetes, del colesterol y otros males mayores.
El Promese nació como dijo Carlos Marx con el germen de su propia destrucción, el primer paso estuvo bien, abarató de manera importante una serie de medicamentos que llegaron al pueblo a precios realmente bajos, pero faltó el paso hacia dos asuntos médicos importantes, como llevo dicho, las enfermedades mayores que obligan a tomar medicamentos diarios por ello son esenciales y la fábrica de un laboratorio que compre, adquiera, busque las patentes vencidas y produzca medicamentos genéricos.
Esa parte pendiente de la agenda del Promese quizá tiene que ver con la pujante y rica producción de medicamentos en laboratorio propiedad de dominicanos que cada día llenan sus bolsillos con el dolor y la miseria de muchas personas que padecen debido a su ningún poder adquisitivo.
Si hubiera estadísticas confiables y serias sobre las muertes anuales producidas por deficiencias del corazón, por falta de medicamentos para la diabetes, por la carestía de medicinas para el tratamiento del colesterol, veríamos un mundo oscurecido por el precio de los fármacos que intervienen en su control o en su curación.
Ha faltado, pues, voluntad política para atacar de raíz males que corroen la salud nacional de modo tal, que por falta de tratamiento y medicamentos adecuados se pierden nadie sabe cuántas horas-hombre de trabajo al año.
Nos quejamos de la falta de medicamentos y material quirúrgico y de higiene en los hospitales públicos, pero no denunciamos las clínicas privadas ni hay estadísticas sobre los niños y adultos muertos por bacterias existentes en esos establecimientos, fruto del afán de lucro que no les permite a sus directivos mantener un nivel de higiene como el requerido para esos lugares.
Uno de los principales problemas de la política de salud pública es el tirijala que mantienen los gobiernos y los médicos por mejoras salariales, horarios más cómodos, prestaciones y ventajas para los galenos, mientras hay hospitales sucios, descuidados, que exhiben en sus paredes, en sus equipos, en sus habitaciones, la falta de higiene que provoca muertos incontados.

Ahora que veo el invento de que Promese tiene mayor preocupación por el crecimiento de la población y venderá condones y anticonceptivos pienso que la fiebre no está en las sábanas y que hay un gran descuido, que se puede solucionar ampliando esa institución para que cumpla su filosofía.


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