Protestas violentas

El ingrediente de la violencia ha estado presente en protestas populares por demanda de obras y otras reivindicaciones, efectuadas en Navarrete, San Francisco de Macorís y el barrio Capotillo. Al menos un jovencito de 13 años de edad murió en Navarrete por herida de bala en el pecho. Testigos afirman que previamente había sido detenido por una patrulla de la Policía. En Santiago, un hombre de 35 años también murió por herida de bala, y en San Francisco de Macorís, un joven de 25 años estaba grave anoche por impacto de bala en la cabeza. La jefatura de la Policía está en el deber de investigar y determinar las circunstancias en que fueron baleadas estas personas. No debe haber impunidad de ningún género.

El ingrediente de la violencia siempre aporta, innecesariamente, sangre y luto en causas que deberían tener un carácter meramente social y civilizado. Los encapuchados armados y los disparos innecesarios de las fuerzas del orden tienen alto costo en vidas, pero no parece haber forma de prescindir de ellos. En el caso del barrio Capotillo, no se entiende cómo aún carece de un politécnico, pues ese sector fue uno de los globos de ensayo del plan Barrio Seguro, que contemplaba la solución de problemas de este género. Los grupos que han convocado estas protestas deberían llamar a un cese de la violencia, pues este ingrediente desacredita sus reclamos y lleva luto y dolor a la familia.

Economía para servir a la gente

Uno de los ejes prioritarios de la política social del actual Gobierno es poner la economía al servicio de la gente. Si esto se llevara a la práctica, no debería existir traba alguna que impida que sean operadas en Cecanot personas del régimen subsidiado de la seguridad social que necesitan cirugía por cataratas. Cubrir esa necesidad sería una manera idónea de poner la economía del Estado al servicio de la gente.

El Estado debería proveer a Senasa de todo lo necesario para garantizar que la gente de bajos ingresos sea sometida oportunamente a los tratamientos que necesita para mantener la salud. Aspiramos a que estos inconvenientes queden superados en la reunión que sostendrán hoy el director de Cecanot, doctor Federico Núñez; el superintendente de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril), Fernando Caamaño, y la directora de Senasa, doctora Altagracia Guzmán Marcelino.


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