¿Qué ganaremos con Pekín? ¿Qué perdimos con Taipei?

Al romper nuestro país relaciones con Taipei el 30 de mayo último, no pocos analizamos qué ganaremos con Pekín y qué perdimos con Taipei.

En su columna del día 5 de este mes en Hoy, el economista Bernardo Vega define un esquema concerniente a la interrogante, como un cuello de cisne, de las ventajas y las desventajas de las relucientes relaciones con Pekín, poniendo en dudas que el  turismo chino prospere en RD, cuando a Cuba apenas ingresan 34 mil.

Pekín es la economía emergente más poderosa del planeta, casi en foto finish con el imperio, y el campo dominicano no  tiene opción de mercado, porque todo lo que puede importar Pekín del agro lo dispone de Japón, Vietnam, Filipinas, Myanmar, India, a menor costo de mano de obra y flete. Bernardo acota que si es interesar a Pekín en Punta Catalina, Pekín no es plato de segunda mesa, cuando sabemos que el Estado dominicano y Vicini son sus dos más grandes accionistas.

Construcción de infraestructuras, puentes, embalses, carreteras, puertos, aeropuertos, remodelar a Manzanillo y conseguir concesión de explotación, es posible, pero falta por verlo, no resulte como el canal interoceánico de Nicaragua, un cuento chino. Sustituir Pekín al FMI, BID, Banco Mundial en RD es difícil en el cesarismo de la Era Trump.

Con Taipei disfrutamos de soportes mayúsculos al Infotep, Feda, Ministerio de Agricultura, Juma, Despacho Primera Dama (US$800 millones), proyectos de bambú, acuacultura, liches, guayaba, 911, y le pagamos despidiéndolos como lacras, cuando la lacra procedió del espejismo de ventajas en aras de sacrificar la realidad, y la retribución de la gratitud, porque eso es el PLD, un manojo de ingratos, prepotencia y arrogancia, que al final, le costará perder el favor del pueblo, y el poder.