Salud Preventiva: Qué la causa

16_04_2018 HOY_LUNES_160418_ ¡Vivir!4 C

La difteria es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria llamada “Corynebacterium diphtheriae” que puede ser grave, e incluso mortal. Sus signos y síntomas pueden tener grados variables de severidad, y frecuentemente se manifiestan entre 2 y 5 días luego de la exposición. Casi siempre inicia con dolor de garganta y fiebre, y a medida que progresa -y por acción de una toxina-, se va recubriendo la garganta por una membrana espesa de color gris, membrana que puede, en algunos casos, bloquear las vías respiratorias dificultando la respiración o la posibilidad de tragar, y provocando también tos seca. Los ganglios linfáticos del cuello aumentan de tamaño por inflamación pudiendo dar un aspecto anormal al cuello que se denomina “cuello de toro” por la semejanza con dicho animal. En algunos casos la toxina pasa a la sangre y causa complicaciones como miocarditis, neuritis, problemas renales o trastornos de coagulación por alteración en el conteo de plaquetas.
La transmisión de la difteria ocurre fácilmente de persona a persona, por contacto directo o por vía aérea a través de secreciones respiratorias expulsadas al estornudar o toser, también a través de objetos contaminados.
En la mayoría de los casos, el diagnóstico es clínico y se sospecha ante la presencia de una membrana grisácea que recubre la garganta del paciente. Es importante confirmar la sospecha mediante estudios de laboratorio y empezar el tratamiento lo más pronto posible.
El tratamiento incluye la administración de una antitoxina diftérica vía intramuscular o intravenosa. También son necesarios antibióticos para eliminar la bacteria y evitar el contagio a otras personas. Se precisa hospitalización y aislamiento de los pacientes afectados, y muchas veces, hospitalización en unidades de cuidado intensivo por el riesgo de compromiso respiratorio y complicaciones hemodinámicas que puedan presentarse.


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