¿Qué se agotó, el interés o el porciento?

Eusebio Rivera Almodóvar

De esa basura que los sucios esconden en las esquinas, detrás de las puertas o debajo de la alfombra, la veterana periodista del HOY, Altagracia Ortiz, encontró una relacionada con el abandono de 10 años en la construcción de la Unidad de Quemados del hospital Dr. Robert Reid Cabral.
Su noticia del día 8 fue seguida el día 11 de mayo en curso por la publicación de un interesante resumen de un trabajo realizado por el Dr. Eddy Bruno con datos estadísticos realmente alarmantes sobre la elevación de la mortalidad generada por el internamiento de niños quemados en salas comunes, no adecuadas para tratamiento de quemaduras.
Imagino que, al igual que yo, muchos ciudadanos se han preguntado ¿cómo es posible que una obra de principalísimo interés para la supervivencia de niños quemados haya pasado por un proceso de abandono de 10 años sin que los médicos que la esperaban levantaran su voz para que se finalizara? ¿Cómo es posible que los directores de ese hospital dejaran que, además de la muerte de muchos niños, también ocurriera la muerte del interés en esa unidad? ¿Qué explicación aceptable podrían tener el ministro de Obras Públicas y mi siempre bien ponderada ministra de Salud Pública? ¿Cómo es posible que la inauguración de avenidas, carreteras y puentes tuviese durante tantos años más importancia para el presidente de la República que la terminación de esa unidad de atención pediátrica?
Mi humilde respuesta no puede ser aquiescente con los responsables y me quedo con la explicación de que se perdió el interés (¡económico!) porque las comisiones y porcentajes se repartieron primero. ¿¡Y duermen tranquilos!?


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