Qué se dice

Claudio Acosta

El mensaje.- El jefe de la Policía Nacional, el mayor general Manuel Castro Castillo, acaba de ofrecer otra demostración de la severidad conque prometió sancionar las inconductas de los miembros de la institución con el arresto de los 24 miembros del departamento de Higüey, acusados de cobrar peaje a los microtraficantes de la zona. La decisión de poner tras las rejas a dos tenientes, cinco sargentos, cuatro cabos y trece rasos envía un claro mensaje a quienes, dentro de la institución, andan en malos pasos, si acaso no fuera suficiente con los 56 agentes cancelados por mala conducta en sus cuatro meses de gestión. Lo ocurrido en Higüey evidencia los niveles de descomposición del cuerpo del orden, la complicidad con delincuentes y narcotraficantes tantas veces denunciada, lo que sin duda daña aún más la imagen de la institución. Pero siempre será preferible amputar el órgano dañado que permitir que la podredumbre destruya el cuerpo entero, y eso lo sabe cualquier cirujano con un mínimo de sentido de responsabilidad.

Jeremiadas.– Es tanto lo que nos quejamos de senadores y diputados, en esta oportunidad a propósito de su renuencia a descontinuar la infame práctica de beneficiarse de barrilitos y cofrecitos, que sin querer queriendo hemos olvidado la responsabilidad que como ciudadanos nos corresponde en ese estado de cosas. Y no tanto porque ha sido gracias a nuestros votos que han podido sentarse en sus confortables curules, sino porque si hay una lección que hemos sido incapaces de aprender en esta degradada democracia ha sido, precisamente, la de que nuestros políticos hace tiempo que perdieron su calidad para representarnos. A pesar de ser esa una verdad tan sabida y sufrida, a pesar de los barrilitos y cofrecitos que los vemos justificar con tanto cinismo y cara dura, seguimos votando por ellos cada vez que hay elecciones. ¿De qué nos quejamos entonces?