Qué se dice

Claudio Acosta

Denuncias.- Es vieja costumbre de nuestros políticos hacer denuncias tremendistas, de gran calado, con el mismo desparpajo y despreocupación con el que se lanza un piropo a una muchacha hermosa, con el agravante de que casi siempre esas denuncias señalan el pecado pero omiten nombrar, por miedo, mala fe, o ambas penas a la vez, al pecador. Pero lo mismo puede decirse de las autoridades que escuchan esas denuncias como quien oye llover, sin tomarse siquiera la molestia de verificar su pertinencia y seriedad a pesar de su gravedad e implicaciones. ¿Quieren un ejemplo que viene como anillo al dedo? Hace unos días el diputado por Jarabacoa Ramón Rogelio Genao, secretario general del PRSC y vocero de la bancada reformista en la Cámara de Diputados, denunció en La Vega un supuesto plan para apropiarse del cuantioso patrimonio acumulado durante décadas por los ahorrantes de las asociaciones de ahorros y préstamos, lo que se haría, según el denunciante, a través de un reglamento de la Junta Monetaria que las convertiría en compañías por acciones. Por supuesto, nadie le hizo caso a una denuncia que omitió lo fundamental, señalar por sus nombres y apellidos a quienes estarían maquinando ese despojo, pero tampoco ninguna autoridad vinculada al sector financiero, que suelen ser tan quisquillosas cuando se tocan esos temas, se lo reclamó o se mostró dispuesta a desmentirlo, y aquí no ha pasado nada. Hasta que un buen día nos enteremos, Dios no lo quiera, de que los alrededor de 160 mil millones de pesos acumulados por las asociaciones mutualistas en más de 50 años de servicios se esfumaron de manera misteriosa, y lo único que podemos hacer es ponernos las manos en la cabeza.