Qué se dice

Claudio Acosta

Ruidos.- A estas alturas nadie discute que los peledeístas han sabido mantener dentro del discreto ámbito partidario sus querellas internas, por lo que ya es un lugar común elogiar su costumbre de lavar la ropa sucia en casa, aunque a veces la candelita que quema por lo bajo al basurero suelta chipas que hacen temer un gran incendio. El VIII Congreso Norge Botello, que el próximo domingo deberá escoger a los 168 nuevos miembros del Comité Central, está agitando como nunca antes las pasiones partidarias de los peledeístas, que como siempre se empeñan en hacernos creer que todo marcha sobre ruedas, verbigracia el doctor César Pina Toribio, coordinador de la Comisión Organizadora, quien ayer dio garantías de transparencia e igualdad de participación. Pero no todo el mundo ve las cosas color de rosa, como es el caso del senador de Barahona, Eddy Mateo, quien acaba de acusar a los ministros de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, y de Industria y Comercio, José Castillo Saviñón, de orquestar “un matadero electoral” que amenaza la unidad de la organización en la zona al utilizar su influencia para favorecer a los seguidores del presidente Danilo Medina. Pero no es el único preocupado por la posibilidad de que el dinero, la fuerza avasalladora del clientelismo, se imponga en el congreso peledeísta, como teme en Monte Cristi el dirigente Miguel (Tito) Bejarán, al igual que gente mucho más cercana y conocida como el ingeniero Radhamés Segura, aspirante a la nominación presidencial. En resumen: el río está sonando demasiado no obstante los esfuerzos del partido oficial y sus voceros por acallar los ruidos que asedian, en su recta final, el VII Congreso Norge Botello, y todo por culpa de la feroz pugna por los puestos del Comité Central entre leonelistas y danilistas, tentados estos últimos a utilizar el poder, es decir los recursos públicos, para consolidar posiciones que les garanticen que siempre estarán cerca de la piñata cuando llegue la hora del reparto.