Qué Se Dice. Clerén y policía

Claudio Acosta

Con frecuencia digo, y aprovecho la ocasión para volver a repetirlo, que tenemos una Policía eficiente y capaz, con oficiales investigadores bien formados y mejor entrenados, pero sea porque los lastres que arrastra de su pasado son demasiado pesados o porque algunas cosas resulta imposible cambiarlas a menos que nos inventemos una policía completamente nueva, esa eficiencia y esa capacidad no siempre se ponen de manifiesto, al menos no de manera continua y permanente, lo que deja la impresión en los ciudadanos de que es ocasional, selectiva o que necesita el estímulo, o mejor dicho la presión, de la opinión pública. La diligencia y rapidez conque suele resolver los casos que involucran a famosos, personas conocidas o con influencia política es un buen ejemplo de esa capacidad de respuesta inmediata y oportuna, como actuó ante el atroz asesinato del abogado y catedrático universitario Yuniol Ramírez, lo que contrasta con la negligencia y la apatía de las que con frecuencia se le acusa cuando las víctimas, por ser pobres o vivir en los barrios, no tienen dolientes ni padrinos. En otros casos esa eficiencia puede resultar sospechosa, como los cinco laboratorios de elaboración de clerén desmantelados en la comunidad de San Luis, donde dice haber destruido 83 tanques de fermentación, pues ese operativo se produjo el mismo día que el país conoció la estremecedora noticia de que nueve personas, cinco dominicanos y cuatro haitianos, murieron al ingerir esa artesanal bebida. No hace falta ser malicioso o mal pensado para preguntarse si se trató de una coincidencia, o si la Policía ya sabía de la existencia de esos laboratorios y solo se decidió a desmantelarlos cuando en la frontera empezaron a contar los muertos. Sea usted, querido lector, el jurado, pero recuerde que en este país, al igual que en el vecino Haití, la fabricación de clerén es “ilegal” pero todo el mundo sabe quién lo fabrica y dónde, incluida –por supuesto– la Policía.


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