Qué se dice : De intercambios y delincuentes

Claudio Acosta

Al director de la Policía Nacional,  el mayor general Ney Aldrin Bautista,  le están contando los   muertos en intercambios de disparos,  como se los han contado a tantos jefes de la institución que ya se perdió la cuenta. Según cálculos  de un periódico,  en los últimos  dos meses del 2017 y lo que va del 2018 al menos 13 personas han caído  víctimas de enfrentamientos  con la Policía, pero son  tan rutinarios  que ya casi nadie se ocupa de verificar si realmente se trató de enfrentamientos o de ejecuciones extrajudiciales,  tal vez porque los delincuentes se han convertido  en un dolor de cabeza tan grande que no es fácil  para nadie salir a defenderlos o a  justificarlos. Porque,  a decir verdad, ¿quién se opondría a que el hombre que vimos en un video asesinar a un exoficial de la Policía para arrebatarle  su arma de reglamento  caiga  abatido en uno de esos  mortíferos intercambios? Por eso es  tan frecuente ver a la gente tomar la justicia  por su propia mano cuando atrapa a un delincuente, pero esos excesos no pueden aplaudirse, pues solo expresan el fracaso de las políticas públicas  que deben garantizar la seguridad de los ciudadanos.  Y lo mismo ocurre con los desacreditados intercambios de disparos, que no solo han demostrado, hasta la saciedad, que no resuelven el problema de la delincuencia  sino que se han convertido, también, en una especie de licencia  para ejecutar  ciudadanos que no siempre, como evidencian  los centenares  de denuncias  que reposan en los archivos de los periódicos, son delincuentes o perseguidos de la justicia. Lamentablemente  eso no impedirá que de cuando en cuando nos tropecemos con algún periódico que  para compensar la escasez de noticias se ponga a contar los muertos en enfrentamientos con la policía, mientras los delincuentes, cada vez mas audaces y desafiantes, siguen tan campantes haciendo de las suyas.


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