Qué se dice : Gremios

Claudio Acosta

Utilizando como rehenes a cerca de 200 mil estudiantes, la Federación de Asociaciones de Profesores de la UASD (Faprouasd) pretende obligar a las autoridades de esa academia a que accedan a su demanda de aumento salarial con un paro de labores que ayer afectó el inicio del semestre. Nada diferente, en realidad, a lo que nos tiene acostumbrados la Asociación Dominicana de Profesores  con sus vigilias y suspensiones de docencia por cualquier quítame esta paja, y ni hablar del Colegio Médico Dominicano, que ha convertido los hospitales públicos en trincheras desde las cuales reclama sus reivindicaciones, en perjuicio, desde luego, de la calidad de la atención que los médicos están obligados a ofrecer  a los infelices  que acuden a esos centros porque no tienen otro sitio a donde ir. Se trata de un método de lucha que ha demostrado ser muy provechoso para esos  gremios y sus miembros, pero también que es terriblemente injusto, pues las conquistas laborales de los maestros no tienen porqué lograrse robándole horas de docencia a los estudiantes  de las escuelas, ni los profesores de la UASD tienen derecho a sacrificar el tiempo de miles de futuros profesionales para conseguir un aumento de sueldo, ni los médicos deberían desatender  la salud de los más pobres y vulnerables para obligar al gobierno a cumplir  los acuerdos a los que arribó con el colegio  que los agrupa.  Son métodos de lucha que tienen, evidentemente, que cambiar, pero no parece probable que esos cambios se produzcan desde los propios gremios, contaminados por la politiquería, el grupismo  y el ventajismo. Tampoco desde la autoridad, que prefiere pactar o negociar, por miedo o  porque cree que le conviene políticamente, con los chantajistas disfrazados de gremialistas, en lugar de obligar, cual es su responsabilidad, a corregir acciones y comportamientos que atentan contra el interés colectivo, eso que otros prefieren llamar el sagrado bien común.