Qué se dice: Demasiados culpables

Claudio Acosta

Un periódico lo llamó “la danza de los millones”, pero mas que una danza fue una verdadera fiesta, rumba abierta para baile, como decimos por aquí, y por eso tanta gente alega que faltan muchos participantes en esa francachela que no fueron incluidos  en el expediente preparado por  la Procuraduría   contra los imputados de recibir los 92 millones de dólares  en sobornos que Odebrecht admitió haber pagado para asegurarse la contratación de obras. La filtración del expediente a los medios ha permitido a la población hacerse una idea de la magnitud del escándalo, pero igualmente entender porqué a la mayoría de nuestros  políticos  les va tan bien, sobre todo si pasaron por el gobierno y tuvieron la oportunidad de meter la mano en el Presupuesto Nacional. “Díaz Rúa compró yate en US$5 millones con sobornos de Odebrecht”/ “Galán habría usado hasta el “pitufeo” para ocultar dinero”/ “Bautista introdujo mas de RD$1,800 millones a bancos”/ “Conrado Pittaluga cobró US$6.6 millones por servicios eran sobornos”. Periódicos y noticieros no hablaban ayer de otra cosa, al igual que las redes sociales, donde sus usuarios pueden expresar su enojo e indignación con total libertad, y parece que será así por un buen tiempo, pues todo indica que el show va para largo. Pero no hace falta llegar hasta el final del proceso para preguntarse cómo fue posible que los imputados movilizaran tanto dinero en el sistema financiero, o que otros multiplicaran sus fortunas hasta un   200% a su paso por un cargo público, y ningún organismo de control se dio por enterado. Súmele a eso la tolerancia que los ciudadanos hemos desarrollado hacia los corruptos, a los que les permitimos  que nos estrujen en la cara sus malhabidas fortunas y ni siquiera les retiramos el saludo o les negamos el voto el día de las elecciones, y será mas fácil entender porqué la corrupción encontró aquí terreno tan fértil y el mejor abono: la impunidad.