Qué se dice : A veces llegan cartas

Claudio Acosta

Acciones como las que un político solicite relevar de su cargo a un técnico de alta calificación, designado por decreto, no solamente me sorprende, sino que no estimula a que intelectuales serios incursionen en política”. Y tiene razón el doctor César Mella, quien calificó como una falta de respeto y una desconsideración la carta que le envió el presidente del PRD, Miguel Vargas Maldonado, en la que le informa  que dispondrá de su cargo  como director del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) para darle el puesto “a otro compañero”. Pero  aún así nuestra desacreditada política  conserva poderosos atractivos que hacen que un profesional  con el prestigio  del conocido psiquiatra se arriesgue  a ser maltratado y desconsiderado, probablemente los mismos  atractivos que hicieron que olvidara (hasta que llegó la carta, desde luego) con quien estaba tratando y, sobre todo, el  rasgo autoritario  de  la personalidad del presidente del PRD, condición que dada su experiencia profesional no pudo haberle  pasado inadvertida. Quizá  nunca pensó que  podría llegar tan lejos, ni que lo trataría como “un carajo a la vela” mas de los que tiene a su servicio  en el PRD chiquito  que gobierna como un déspota, donde los aplausos  son unánimes y le celebran  todas sus arbitrariedades porque, de lo contrario, e´ pa´  fuera que van, como ya le ocurrió  a Guido  Gómez Mazara. Lo que estoy tratando de decirles,  por si todavía no captan la idea, es que César Mella sabía en lo que se metía cuando le dio su bendición al acuerdo con el PLD, como sabía también que la única razón por la cual la entelequia que seguimos llamando IDSS funciona (es un decir) es para que pueda servir de reservorio del parasitismo político que se alimenta del  Presupuesto Nacional que otros prefieren llamar, con notable economía de palabras,  clientelismo.


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