Qué se dice: Chiquito pero rentable

Claudio Acosta

El PRD chiquito de Miguel Vargas  Maldonado podría reducir su tamaño  aun más de ser cierta la denuncia de su vocero en la Cámara de Diputados, Radhamés González,  quien acusó el PRM de haber desatado “una cacería” de dirigentes para llevárselos para  esa organización. El legislador se quejó de que la dirigencia de ese partido está tratando de destruir al PRD con la misma estrategia que le criticó  PLD, que  debilitó y dividió al PRSC hasta reducirlo a su mínima expresión. Y  señala que  no se hace daño al PRD sino al sistema de partidos  con esa estrategia, que cierra las puertas a cualquier posibilidad de acercamiento  entre ambas organizaciones. La denuncia del legislador sorprende a quienes dan seguimiento al revoltillo político criollo, pues cuando hace un par de semanas confirmó que los diputados perredeístas Cristóbal Venerado Castillo, representante de Hato Mayor, y Miledys Suero, de la provincia Santo Domingo, renunciaron de la organización para pasarse al PRM  su reacción fue, además de lamentar el hecho, vaticinar que el éxodo continuará si la dirección  de esa organización continúa de espaldas a la dirigencia y sus bases.   Es probable que las contradicciones del legislador sean otro síntoma  del malestar que corroe las entrañas del PRD, al igual que las  renuncias de dirigentes para pasarse, en busca de oxígeno político, al PRM,   pero hay que considerar fallido su intento de desviar la atención de la verdadera causa del problema: el estilo autocrático del ingeniero Miguel Vargas Maldonado. Y si no que le pregunten al  exdiputado Virgilio “Sport” Merán, quien la pasada semana abandonó el PRD junto a un grupo de dirigentes de Santo Domingo Norte, cansado –dijo– de ver cómo su presidente maneja el partido “como si fuera una más de las empresas de su consorcio”. Una “empresa”, hay que decirlo, que a pesar de ser tan pequeña ha resultado muy rentable para su propietario. ¡Cuánta razón tenía Guido!


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