Qué Se Dice. Contrabando

Claudio Acosta

Llevamos demasiado tiempo escuchando que la frontera es un coladero por el que cruzan, como Pedro al patio de su casa, nuestros vecinos haitianos, pero también todo tipo de mercancías, y por eso a cualquiera que le pregunten la razón de tantas “facilidades” para el contrabando responderá que eso es así porque, simplemente, las complicidades y connivencias de uno y otro lado lo hacen posible. Pero pocas veces tenemos la oportunidad de constatar, con un ejemplo vivo y palpable, porqué hay tante gente que dice, como quien enarbola una verdad irrefutable a la que hay que resignarse, que mientras haya frontera habrá contrabando. Se trata del apresamiento en Comendador, Elías Piña, de un suboficial y un cabo del Ministerio de Defensa cuando transportaban en un vehículo de la Dirección General de Migración, en el que se trasladaron hasta esa ciudad para supervisar la repatriación de mas de 200 haitianos ilegales apresados durante redadas realizadas en San Juan de la Maguana y sus alrededores, 8 sacos de ajo, 11 botellas de whisky, doce cervezas y una pistola ilegal con la numeración limada. Alguien me dirá, como para justificar un trasiego “normal” en cualquier frontera del mundo, que eso es una bagatela, y es verdad; pero aquí lo relevante no es el tamaño del pecado cometido sino quién lo cometió. Lo que lleva, por gravedad, a la siguiente pregunta: ¿Estamos ante un caso aislado o ya es una práctica común en la frontera utilizar vehículos oficiales o pertenecientes a instituciones del Gobierno para trasegar mercancías de contrabando desde Haití? Se lo voy a dejar de tarea a nuestros organismos de seguridad, pero no puede asegurarles, valga la redundancia, que lleguemos a conocer la respuesta.


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