Qué se dice : Denuncia calva

Claudio Acosta

¿Qué puede saber en el Vaticano el embajador Víctor Grimaldi que aquí ignore la Dirección Nacional de Investigaciones (DNI) y  demás organismos de seguridad del Estado? Como era de esperarse, por tratarse de episodios  felizmente superados por nuestra democracia, ha recibido amplio y unánime rechazo la denuncia del diplomático de que existe un plan macabro, dirigido por “intereses egoístas locales y transnacionales”, para desestabilizar y tumbar al gobierno, empezando por el almirante retirado Sigfrido Pared Pérez, director  del DNI, quien lo descartó de plano. También dirigentes de la  oposición rechazaron  que existan  intenciones, de parte de “minorías  frustradas”, de provocar desórdenes  e  inestabilidad para hacer saltar del cargo al presidente Danilo Medina, como lo expresaron ayer Carolina Mejía, Ramón Rogelio Genao, Luis M.  Decamps, Guillermo Moreno, Ito Bisonó, Guido Gómez Mazara, quienes coincidieron también en afirmar  que los tiempos de los golpes de Estado en la República Dominicana  ya pasaron, y que cualquier intento por resucitar esas amargas y dolorosas  experiencias sería “una locura” de quien lo intente. Como también lo es, con perdón del denunciante, pretender que creamos en la veracidad de una denuncia que  no aporta una sola prueba de la existencia de esos  supuestos planes desestabilizadores, detrás de los cuales  están “ciertos poderes supranacionales” que aprovecharían  la situación para desplazar hacia territorio  dominicano a millones de haitianos y resolver así,   por carambola, la perpetua crisis de nuestros vecinos. Es difícil saber qué pasaba por la mente del embajador Grimaldi, siempre ávido de atención,  cuando  tomó la decisión de escribir esa carta y enviarla a los periódicos, pero si su propósito era medir la confianza de sus principales  actores en la democracia dominicana, en la madurez y solidez  de sus instituciones, hay que reconocer que  logró con creces su objetivo.