Qué Se Dice. El inmovilismo del PLD

Claudio Acosta

El PLD que describió Melanio Paredes en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, donde participó junto a otros miembros de la Corriente Institucional, es un partido anquilosado, orgánicamente muerto debido a que sus organismos de dirección no se reúnen, con la mayoría de sus locales cerrados e inactivos y una dirigencia que no se somete al escrutinio de las bases desde el 2001. Y lo explicó muy gráficamente: “Los hijos nuestros, que han seguido nuestros pasos, se están poniendo viejos esperando la posibilidad de un relevo”. Según lo que explicaron Melanio y sus compañeros en ese encuentro el inicio del deterioro institucional del PLD coincide con su llegada al Gobierno, proceso que se fue agravando en la medida en que se fue consolidando en el poder, hasta llegar al punto crítico en el que se encuentra, virtualmente dividido por las pugnas de sus principales líderes y sin un árbitro que le garantice un cauce institucional a esa peligrosa confrontación. “Los peledeístas ahora nos vemos en la funeraria, dando el pésame por la muerte de un compañero”, se lamentó. Y si no está inmovilizado en términos absolutos, señaló, es debido a las actividades que promueven algunos dirigentes que han lanzado sus aspiraciones a la candidatura presidencial, pero los militantes que se movilizan lo hacen tan solo por razones clientelares. ¿Qué hacer para rescatar al PLD de esa parálisis institucional, para devolverle sus esencias democráticas? Poner el partido al día, renovar sus organismos de dirección, llevarlo a su propia legalidad y volver a los principios fundacionales son las tareas mas urgentes, pero Melanio Paredes y los demás miembros de la Corriente Institucional han predicado hasta ahora en el desierto. Nadie en la cúpula que mantiene “secuestrado” al PLD los escucha, probablemente porque están todos demasiado ocupados cavando la fosa donde lo van a enterrar junto a la leyenda de que los peledeístas eran incorruptibles.