QUÉ SE DICE: El mensaje fue claro

Claudio Acosta

Como las derrotas son huérfanas, ahora resulta que el Gobierno y sus bocinas se niegan a reconocer la paternidad de la que acaba de sufrir Eduardo Hidalgo,  a manos de una coalición que encabezó el PRM, en la ADP,  pero ese es un ejercicio tan ingenuo como querer tapar el sol con tan solo un dedo. El profesor Hidalgo, aunque sea considerado un  desafecto por su condición de leonelista, es miembro del PLD, el partido de Gobierno,  y por lo tanto decir que está en la oposición  es tan infantil como ridículo, y no es la mejor manera, ni la más inteligente, de interpretar una derrota que está enviando un claro  mensaje tanto a los que perdieron, aunque se nieguen a reconocerlo,  como a los que celebran la victoria. Unos y otros   están en libertad de prestar atención a ese mensaje y sacarle provecho, o simplemente ignorarlo y asumir las consecuencias. Porque si es verdad, como se señala, que la división del PLD en danilistas y leonelistas fue un factor decisivo en la derrota sufrida en el más importante sindicato del país, ahí tienen los peledeístas otra razón más para tomarse en serio las advertencias    sobre las catastróficas consecuencias de llevar esa división hasta más allá de lo razonable, es decir hasta una derrota electoral. El mensaje para la oposición, que logró ponerse de acuerdo y aglutinarse alrededor de Xiomara Guante, es  también muy  claro, pues quedó demostrado que solo la unidad de todas sus fuerzas puede derrotar al PLD  y su formidable maquinaria electoral. En ambos casos, como se habrán dado cuenta, la palabra clave es unidad, pero es también el principal desafío, pues tanto en el partido de gobierno como en la dispersa y débil oposición los inflados  egos de sus líderes constituyen, en  la mayoría de los casos, obstáculos insalvables para alcanzar ese propósito.