QUÉ SE DICE: El peor chiste del año

Claudio Acosta

Se ha dicho de todo de Ramfis Domínguez Trujillo y sus pretensiones de ser  Presidente de la República, que muchos consideran un insulto a la democracia dominicana y una afrenta a las víctimas  de la cruenta  dictatura de su abuelo, pero nadie ha mencionado su retorcido sentido del humor. Lo digo porque el candidato presidencial del Partido Esperanza Democrática, otra prueba de que en este país hay gente que se presta para todo, produjo hace unos días unas declaraciones que podrían calificarse, sin mucho apuro,   como el peor chiste del año. Durante una visita a la Junta Central Electoral (JCE), a la que acudió en su condición de miembro del Foro Permanente de Partidos Políticos, Domínguez Trujillo declaró que de llegar a la Presidencia buscaría destrujillizar el país, donde a su juicio  todavía se mantiene la misma estructura que creó el dictador. “Es tiempo de desmontar esa estructura dictatorial que existe en el país, porque no es posible que hoy exista el mismo sistema que estableció Rafael Leónidas Trujillo y el principal ejemplo es que los gobenadores provinciales son designados por el Poder Ejecutivo y eso no es democracia”. También citó como ejemplo a los jueces de la Suprema Corte de Justicia, de los que dijo son designados “con la anuencia” del Poder Ejecutivo, lo que se propone cambiar para que sea el pueblo soberano el que escoja a sus jueces. Claro está, como el chiste  es tan malo nadie está obligado a reirse y mucho menos a celebrárselo, pero de alguna manera hay que agradecerle que nos haya recordado que la destrujillización  de la sociedad dominicana es una tarea inacabada y por la tanto incompleta. ¿Un nieto de Trujillo prometiendo concluirla por el bien de nuestra democracia? No da risa, es verdad, pero sí mucho que pensar.