Qué se Dice. El que calla otorga

claudio

Luis Abinader se escapó por la tangente al declarar que reconoce el “derecho” del expresidente Hipólito Mejía de expresar que la falta de liderazgo joven de relevo le abre las puertas a su regreso a la Presidencia en el 2020, derecho que nunca estuvo en cuestionamiento pues lo que el periodista preguntón quería saber era la opinión del excandidato presidencial del PRM, como líder joven que es, sobre esa afirmación tan rotunda y absoluta. Alguien dirá que son de las cosas que hay que hacer para preservar algo tan valioso como la unidad partidaria, que a estas alturas no debería ser algo tan frágil y precario que no resista que un tema de tanta trascendencia se discuta de manera abierta y sin traumas. Y eso hay que lamentarlo, pues nuestro liderazgo joven, si es que verdaderamente merece que le endosemos ese calificativo, ha tenido en las declaraciones del expresidente Mejía una oportunidad magnífica para justificarse y reivindicar los espacios conquistados, pero también para darle la respuesta que merece. O callar para siempre, dejando en el aire la sensación de que tiene razón cuando afirma, con un simplismo que espanta, que desplazar su liderazgo, así como los del expresidente Leonel Fernández y el presidente Danilo Medina no será tan sencillo, pues “este es un pueblo donde hacer liderato se coge muchos años”. Mejía no dijo cuántos años hacen falta para que un político se considere graduado de líder en este paisaje tropical con fondo de bachata y ron, pero es evidente que está convencido de que los que vienen detrás no están listos todavía para asumir esa tarea. Eso nos permite inferir, “a sigún” su particular criterio, que los dominicanos tendremos que chuparnos a Danilo, a Leonel y a Hipólito hasta que les quede un aliento de vida, como ya nos pasó con el doctor Joaquín Balaguer, “ido a destiempo”. Y no nos merecemos tamaña desgracia. ¿O sería mas apropiado llamarlo maldición?


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