Qué Se Dice. Indolencia a la criolla

Claudio Acosta

A medida que aumenta la cantidad de vehículos retenidos por agentes de Amet (mas de ochocientos, y contando, al momento de escribir esta columna) por circular sin el nuevo marbete de la placa se reafirma el convencimiento general de que el dominicano lo deja todo para última hora, pero también, agrega un servidor, de que muestra grados de estupidez preocupantes. Aunque a lo mejor se trata, como diagnosticó un colega con ínfulas sociólogicas que me escuchó quejarme en voz alta, de un desprecio patológico por las normas y las leyes tan arraigado que nubla su razón y entendimiento, pues al salir a la calle sin el marbete, por el cual deberán pagar 1,000 pesos de recargo, se exponen a ser multados y que además les retengan el vehículo, lo que los obligará “a coger lucha” durante varias horas para poder sacarlos de los centros habilitados por Amet, algunos tan incómodos y distantes como el Canódromo. De inmediato le respondí argumentándole que eso, hasta cierto punto, puede ser verdad, a lo que habría que sumar su convencimiento de que, no obstante reconocerse como un consuetudinario violador de la ley, podrá persuadir a la autoridad responsable de hacerla respetar y cumplir de que le dé “un chance” que lo libre de las consecuencias. Pero es evidente, remaché, que tampoco leen periódicos ni ven los noticieros de televisión, que no hablan de otra cosa en estos días, con lo que se habrían ahorrado la multa y las previsibles molestias e incomodidades. ¿Y quieres saber qué es lo peor? Me preguntó el colega, que sin darme tiempo a reaccionar se respondió a sí mismo: que el año que viene, cuando toque volver a cambiar el marbete, veremos el mismo espectáculo, a los mismos zoquetes reconocer, delante de las cámaras de televisión, que no lo sacaron a tiempo “porque el dominicano lo deja todo para última hora”, como si esa excusa bastara para justificar su dejadez y su indolencia. No me atreví a replicarle.


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