Qué Se Dice. Liderazgo estudiantil

Claudio Acosta

Decir, a estas alturas, que la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la más antigua del Nuevo Mundo, no es ni la sombra de lo que alguna vez fue es una perogrullada, pero a veces algunas circunstancias obligan a recordar esa dura y triste realidad, mas dolorosa y triste cuando los que nos la recuerdan son sus estudiantes y sus líderes. Porque si bien es cierto que nunca volverá a repetirse la épica lucha por el medio millón hay demasiada distancia entre el arrojo y la valentía de sus héroes y mártires, su pureza de ideales y propósitos, y los violentos encapuchados que protagonizan los disturbios callejeros que llaman “protestas estudiantiles” en estos días, razón por la cual resultan tan difíciles de defender. La del pasado martes, por ejemplo, que obligó al rector Iván Grullón a suspender la docencia, en rechazo al apresamiento del presidente de la FED, Jimmy Zapata, acusado de estafa en perjuicio de 19 estudiantes que se querellaron en su contra. Y como los disturbios y desórdenes en reclamo de la libertad de tan ejemplar ciudadano continuaron ayer en los alrededores de la academia, la docencia también fue suspendida hasta hoy jueves a las 7:00 de la mañana. ¿Y si el juez que le conocerá medida de coerción al presidente de la FED le impone prisión preventiva por tres meses? ¿No podrá la UASD volver a impartir docencia de manera normal hasta que no lo pongan en libertad? Repetir, a estas alturas, que el liderazgo estudiantil en la más antigua universidad del Nuevo Mundo no es ni la sombra de lo que alguna vez fue es una perogrullada, una redundancia innecesaria. Pero alguien debe aprovechar el deprimente espectáculo que ofrecen los encapuchados que protestan en los alrededores de la UASD para proclamar a los cuatro vientos, y lo puedan escuchar los que todavía no lo saben o finjen no saberlo, que los líderes y dirigentes estudiantiles que alientan y promueven esos disturbios disfrazados de protestas dan vergüenza y ganas de llorar.


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