Qué se dice: Liderazgo y nómina pública

No hay mucho mérito en reconocer lo evidente, lo que está delante de nuestros ojos, como la mudanza de lealtades en el Partido de la Liberación Dominicana, donde el que reparte los “sobrecitos” ha pasado a ser el “líder natural” en una organización que se ha envilecido a su paso por el poder, por lo que  no hace falta aplaudir a los diputados leonelistas por reconocer lo que ya documentó ampliamente, en un extenso  artículo publicado en el Listín Diario, el expresidente Leonel Fernández. Una dura y triste realidad que opinantes y opinólogos le recuerdan cada vez que se presenta la ocasión, que últimamente son muchas y muy frecuentes. Orlando Espinosa, diputado peledeísta identificado  como seguidor del presidente del PLD, dice que en un futuro no muy lejano los liderazgos serán efímeros en ese partido  y, sobre todo, dependientes de la nómina pública. Pero lo cierto es que el legislador se quedó corto en su pesimista proyección, pues ese futuro del que habla  no es mañana ni pasado mañana sino ahora mismo, en este momento, como  lo prueba el arrinconamiento que ha sufrido su “líder” desde que dejó de controlarla y repartir los famosos “sobrecitos”. Como lo evidencia, igualmente, el miedo del danilismo a que recupere ese control  si  vuelve a sentarse en la goloseada silla de alfileres, sobre todo si regresa con  ánimo de revancha y desquite. Y aunque a estas alturas del juego es llover sobre mojado hay que   volver a repetirlo, pues los peledeístas,  llámense danilistas o leonelistas, siguen comportándose como si no supieran que las tensiones que  provoca ese forcejeo son una verdadera  amenaza a lo único a lo que unos y otros, aunque se tiren las cajas y los cajones, no están dispuestos  a renunciar: el Poder, la llave que da libre acceso a la Piñata (quise decir Presupuesto) Nacional, y  convierte al Presidente de la República en “líder máximo” en su condición de   amo y señor de la Nómina Pública.